Posts Tagged disgresiones
gusanos (las angustias).
Publicado por g. en dolorosas verdades., razones para desear el fin de la especie. el abril 17, 2012
A veces me mataría sólo por curiosidad, pero al rato se me pasa. Sueño con gusanos que no se vuelven mariposas ni fabrican seda. Gusanos ciegos y sordos, gusanos blancos, gusanos que comen podredumbre y la regurgitan y la cagan y la devuelven al mundo convertida en cosa útil porque nada se pierde. Gusanos viscosos: [...]
balada de la derrota.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades., razones para desear el fin de la especie. el julio 21, 2011
Fracasaré donde otros fracasan. Seré el punto, la que va a menos, la que se tira en la lona antes de llegar al round cinco. La que arregla el partido, se deja hacer el gol, queda siempre en orsai. Seré Kamchatka. Seré todos los grises y ningún color, el vestido rojo desteñido con las costuras [...]
meseta.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades., minucias., razones para desear el fin de la especie. el junio 10, 2011
Entonces está la meseta y estás vos. El momento en que percibís la meseta todo el tramo anterior te parece una geografía escarpada que acaba de cambiar. Es una especie de revelación que te llega de golpe, posiblemente un domingo mientras tomás mate y mirás el balcón que se pone amarillo por el sol y [...]
caleidoscopio.
Publicado por g. en dolorosas verdades., haciendo amigos. el mayo 5, 2011
Conozco un hombre que inventa amigos y habla con ellos como si fueran de verdad. Conozco una mujer que cree en la vida después de la muerte. Conozco un hombre que piensa que la culpa de sus males es de las mujeres, una mujer que piensa lo mismo y otra que piensa que la culpa [...]
abismo.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades. el abril 29, 2011
Avanzás hacia tu propia destrucción porque es el único camino que podés transitar. Todo lo que haya entre el final de vos y vos en éste momento – que es irrepetible – es la incertidumbre de lo que no podés conocer porque si lo conocieras no tendría ningún sentido el recorrido. No hay demasiadas vueltas, [...]
los que.
Publicado por g. en dolorosas verdades., haciendo amigos., razones para desear el fin de la especie. el abril 14, 2011
Los que se creen con más derechos porque pagan sus impuestos. Los que piensan que no meterse con nadie es una virtud. Los que tienen los órganos sexuales guardados y la lengua suelta. Los que hacen caridad para sentirse menos soretes y dormir tranquilos. Los que opinan que el mundo se divide entre gente normal [...]
curiosos dones inútiles.
Publicado por g. en berretadas., cosas que pasan., minucias. el marzo 5, 2011
Tengo un talento. Uno solo. Dos en realidad. Ninguno sirve para nada. Uno es que me acuerdo números. Así, en general. Números sueltos. Teléfonos. Los que tuve en todas las casas en las que viví. Los de las veinte o treinta personas que más quiero en la vida. Treinta más (promediando) de gente que no [...]
nunca seré bukowski.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades., razones para desear el fin de la especie. el febrero 15, 2011
(salteadito al wok de pensamientos descorazonadores en un día que parece soleado pero pinta tormentoso) A veces, muchas veces (cada vez más) tengo ganas de irme a la mierda. Escaparme de esta ciudad pulpo que te devora porque te quema la cabeza entre idas y venidas, trabajo y más trabajo, compromisos y ambiciones, expectativas que [...]
tiempo suspendido.
Publicado por g. en cosas que pasan., todo historias. el noviembre 22, 2010
¿Viste esa sensación de tiempo suspendido que tienen los domingos? Bueno, la misma sensación tengo ahora que estoy cayendo al río. Es muy raro que algo que pasa en segundos nomás parezca que dura una eternidad. Pienso muchas cosas ahora que sé que en muy poco tiempo voy a dejar de pensar para siempre, pero [...]
en el horno.
Publicado por g. en cosas que pasan., cosas que pesan., dolorosas verdades., razones para desear el fin de la especie. el septiembre 2, 2010
(disgresiones durante la sudestada) Cocinados, así estamos. No tenemos mucho sentido y no encontramos la lógica de los eventos ni las palabras, pero buscamos y en el proceso nos vamos cociendo, la piel se agrieta y las manos se ajan. Las manos que nunca fueron elegantes y estilizadas, sino pequeñas y sufridas porque son el [...]






