Posts Tagged muerte
abismo.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades. el abril 29, 2011
Avanzás hacia tu propia destrucción porque es el único camino que podés transitar. Todo lo que haya entre el final de vos y vos en éste momento – que es irrepetible – es la incertidumbre de lo que no podés conocer porque si lo conocieras no tendría ningún sentido el recorrido. No hay demasiadas vueltas, [...]
los últimos deseos.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades., razones para desear el fin de la especie., todo historias. el diciembre 27, 2010
¿Adónde irán los deseos de los moribundos? No puedo sacarme esa pregunta de la cabeza mientras te sostengo la mano y vos apretás con fuerza la mía, con más fuerza aún en los accesos de tos, cuando escupís sangre. No le hubiera creído a quien me hubiese dicho que íbamos a terminar así, vos tosiendo [...]
tiempo suspendido.
Publicado por g. en cosas que pasan., todo historias. el noviembre 22, 2010
¿Viste esa sensación de tiempo suspendido que tienen los domingos? Bueno, la misma sensación tengo ahora que estoy cayendo al río. Es muy raro que algo que pasa en segundos nomás parezca que dura una eternidad. Pienso muchas cosas ahora que sé que en muy poco tiempo voy a dejar de pensar para siempre, pero [...]
¿nerviosho?
Publicado por g. en dolorosas verdades., haciendo amigos., razones para desear el fin de la especie. el octubre 31, 2010
Pst. Ey, sí, a usted le hablo. A usted que anda rumiando ira, despotricando contra los que salimos a bancar un proyecto, además de llorar a un muerto querido. A usted que el miércoles a la mañana, cuando vio la placa enorme multiplicarse en todos los canales se ilusionó pensando que era el final de [...]
carolina.
Publicado por g. en todo historias. el octubre 21, 2010
Esta mañana supe que no tenía más opción que salir de casa. Las provisiones se estaban agotando y no me gustaba no tener reserva. La supervivencia es en gran parte previsión, y una nunca sabe cuando deberá salir huyendo en medio de la noche porque su refugio ya no es un lugar seguro. Lo mejor [...]
mártir.
Publicado por g. en dolorosas verdades., todo historias. el octubre 6, 2010
Etelvina le cuenta a quien quiera oírla que ella volvió de la muerte. De esa forma ha ganado no pocos nuevos amigos que le creen ciegamente, desesperada como anda la gente por eso de comprobar que sí hay vida después del último suspiro. Etelvina explica que estuvo clínicamente muerta durante cinco minutos durante los cuales [...]
chinita.
Publicado por g. en todo historias. el septiembre 19, 2010
- Está muerta. La frase, pronunciada entre lágrimas por su hija y apenas audible para Domingo, no significaba nada nuevo a esa hora de la madrugada. Había estado prendido a la radio desde la mañana temprano, temiendo escuchar las palabras que escuchó pasadas las ocho y media de la noche. Desde ese momento, cuando él [...]
en el horno.
Publicado por g. en cosas que pasan., cosas que pesan., dolorosas verdades., razones para desear el fin de la especie. el septiembre 2, 2010
(disgresiones durante la sudestada) Cocinados, así estamos. No tenemos mucho sentido y no encontramos la lógica de los eventos ni las palabras, pero buscamos y en el proceso nos vamos cociendo, la piel se agrieta y las manos se ajan. Las manos que nunca fueron elegantes y estilizadas, sino pequeñas y sufridas porque son el [...]
mierda.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades., minucias. el junio 24, 2010
Meconio. Cagamos al nacer. Puede sonar metafórico, pero es literal. Se lo llama meconio, es desagradable, y es un síntoma de salud en el recién nacido: esa mierda primera es el equivalente a respirar. También nuestras madres – muchas veces – cagan al nacer nosotros. Todo un símbolo sobre lo que nos espera en un [...]
nuestros muertos queridos.
Publicado por g. en todo historias. el marzo 8, 2010
En casa hablamos con los muertos. No me malinterpreten, no es que seamos médiums ni nada por el estilo. Ni siquiera se trata de delirios de una familia de locos. Es simplemente que hablamos con los muertos como si no hubieran muerto. Siempre fuimos una familia numerosa. Papá, mamá, cinco hermanos y cuatro abuelos. Mas [...]






