Posts Tagged reflexiones
gusanos (las angustias).
Publicado por g. en dolorosas verdades., razones para desear el fin de la especie. el abril 17, 2012
A veces me mataría sólo por curiosidad, pero al rato se me pasa. Sueño con gusanos que no se vuelven mariposas ni fabrican seda. Gusanos ciegos y sordos, gusanos blancos, gusanos que comen podredumbre y la regurgitan y la cagan y la devuelven al mundo convertida en cosa útil porque nada se pierde. Gusanos viscosos: [...]
conversaciones con marita.
Publicado por g. en cosas que pasan., todo historias. el marzo 12, 2012
- La cuestión es equilibrar. Siempre me hace lo mismo la boluda ésta. Empieza a hablar por la mitad de los pensamientos y se supone que yo tengo que saber de qué está hablando y contestarle en consecuencia. Tira una así, de la nada, y espera que le pregunte. Un pibe de unos diez años [...]
manifiesto para perdedores.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades., razones para desear el fin de la especie. el agosto 31, 2011
No te rindas. No me bajés los brazos, no se te ocurra claudicar. Seguí haciendo lo que hacés para sacarte la mierda de encima porque es lo que tenés para no matarte ni morirte. Dale gas a la bronca, cebala, sobala, sé el gallo peleón del gallinero pero no te caigas, porque no te vas [...]
balada de la derrota.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades., razones para desear el fin de la especie. el julio 21, 2011
Fracasaré donde otros fracasan. Seré el punto, la que va a menos, la que se tira en la lona antes de llegar al round cinco. La que arregla el partido, se deja hacer el gol, queda siempre en orsai. Seré Kamchatka. Seré todos los grises y ningún color, el vestido rojo desteñido con las costuras [...]
manicomio.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades., razones para desear el fin de la especie. el julio 14, 2011
Buscar la propia verdad no significa encontrarse uno mismo y ser feliz. Significa entender que nada tiene sentido, entenderlo de verdad, como un dogma. Entender que el sentido es lo que construís como pasatiempo hasta que te morís, porque no importa nada. Nada. La cuestión es el buen o mal orto que tuviste para recibir [...]
meseta.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades., minucias., razones para desear el fin de la especie. el junio 10, 2011
Entonces está la meseta y estás vos. El momento en que percibís la meseta todo el tramo anterior te parece una geografía escarpada que acaba de cambiar. Es una especie de revelación que te llega de golpe, posiblemente un domingo mientras tomás mate y mirás el balcón que se pone amarillo por el sol y [...]
así.
Publicado por g. en cosas que pasan., minucias., razones para desear el fin de la especie. el mayo 25, 2011
¿Viste cuando te sacuden el suelo? Ponele que hay una alfombra abajo, la alfombra que quieras, puede ser una alfombrita de baño o una alfombra de piel de cordero o esas que tienen arabescos y son duras, o la alfombra en la cual podrías echarte a dormir frente al fuego como en las películas pedorras, [...]
abismo.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades. el abril 29, 2011
Avanzás hacia tu propia destrucción porque es el único camino que podés transitar. Todo lo que haya entre el final de vos y vos en éste momento – que es irrepetible – es la incertidumbre de lo que no podés conocer porque si lo conocieras no tendría ningún sentido el recorrido. No hay demasiadas vueltas, [...]
los que.
Publicado por g. en dolorosas verdades., haciendo amigos., razones para desear el fin de la especie. el abril 14, 2011
Los que se creen con más derechos porque pagan sus impuestos. Los que piensan que no meterse con nadie es una virtud. Los que tienen los órganos sexuales guardados y la lengua suelta. Los que hacen caridad para sentirse menos soretes y dormir tranquilos. Los que opinan que el mundo se divide entre gente normal [...]
manifiesto para niñas.
Publicado por g. en cosas que pesan., dolorosas verdades., haciendo amigos. el febrero 6, 2011
(breve listado abierto de consejos para todas las nenas de más de cinco años de edad) 1. No sos una princesa y no lo serás nunca, salvo que tu mamá o tu papá sean reyes o conozcas un principe y te cases con él. Sos una nena normal, común y corriente. Si vas a identificarte [...]






