por qué a usted.

aaahahahahLe pasó algo.

Esos eventos que no tienen responsables ni nadie a quién señalar.

Que lo acercan a la angustia de la muerte, haciéndole ver, aunque sea por una milésima fracción de segundo, abismos insondables en los que no hay respuesta.

Trata de buscar una explicación, un motivo, pero lo único que se le representa es el destino, la desgracia, las furias abatiéndose sobre su cabeza, cobrándole algún karma lejano. Tal vez con intereses.

Usted se pregunta una y otra vez si podía haberlo evitado. Si algo de lo que podía haber hecho y no hizo, hubiera impedido que llegara este instante en que lo único que hay es ira sin destinatarios.

Es que no hay consuelo cuando no hay culpables.

Y es entonces cuando eleva la cabeza al cielo, porque es lo que se hace cuando no hay solución posible más que la inevitable deuda que siente impagable. Es un acto instintivo. Hasta para un ateo como usted.

Cagarse en dios.

No alcanza con gritar muy fuerte que no es justo que esto le pase. No alcanza.

Necesita gritarle a alguien.

Al pensar en por qué le está ocurriendo esto, usted añora la sensación de creer en algún sentido superior, que no pueda comprender. La fe como último refugio. El nombre de lo que no puede nombrar.

Y en el medio de la desesperación, del vacío negro que siente avecinarse, usted entiende a los devotos.

Ellos tienen alguien a quien culpar.

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