cuidame al michifuz.

gato4Usted es una persona de mascotas.

Toda la vida ha tenido perro, o gato, o pajarito. O algo, lo que sea.

Ha atravesado el mismo ciclo vital con todos: de cachorros juguetones a inquietas bestias.

Crianza y educación, envejecimiento y muerte. Duelo y nuevamente a empezar.

Muchos de sus recuerdos se guían por quien era el que estaba en aquel momento con usted.

“Noooo, eso fue en el ’87, si todavía teníamos al Bobby”.

Y cada vez, con cada muerte, piensa que es la última, el dolor de la pérdida lo invade como si fuera un miembro de su familia el que se fue.

No mucho tiempo después se encuentra extrañando la compañía de un animal, e inevitablemente llega el momento de elegir volver a andar ese camino.

Hasta que llega a la última mascota. Esa que lo sobrevivirá a usted.

Es cierto, usted dirá que la muerte nos espera en cada esquina, que nunca se sabe cuándo va a salir su número en la lotería de la parca.

Pero en el fondo sabe, aunque no le guste pensarlo, que las probabilidades aumentan con el paso de los días, que se convierten en meses, que se suceden en años. Y el tiempo pasa muy rápido, cada vez más rápido.

Si parece que fue ayer cuando el Bobby era chiquito y no quería dormir solo, y después del Bobby estuvieron la gata Catalina, el canario Pancho, los insoportables ladridos de Rocco…

Y así, llega el momento en que no puede evitar pensar qué va a hacer con el bicho cuando usted no esté, buscando candidatos para cuidarlo, esperando que no se ponga muy triste, que no lo extrañe mucho. Que no se muera atrás de usted.

Porque no hay un cielo de mascotas.

Ya va a ver.

Su última mascota se convertirá, un día, en el constante recordatorio de que tampoco hay un cielo para usted.

Anuncios

,

  1. #1 por Walter el agosto 18, 2009 - 20:55

    Si… el remate exacto!
    Muy bueno!

  2. #2 por cecilia el marzo 28, 2010 - 18:21

    Cierto,el cielo no existe;eso solo se lo decimos a los niños je¡¡

A %d blogueros les gusta esto: