desechos.

Y un día salieron a la venta unos corazones de mentira. Eran descartables y venían en muchos colores.

Uno los compraba en píldoras cuando sentía que se estaba enamorando, los tomaba con un vaso de agua en ayunas, y los corazones crecían y se acomodaban en algún hueco del cuerpo.

Duraban lo que duraba la felicidad. Después se marchitaban y se mezclaban con los jugos gástricos, listos para ser expulsados en alguna deposición.

Tuvieron que retirarlos del mercado al poco tiempo. Nunca había habido tantos casos de constipación voluntaria.

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  1. #1 por micromios el octubre 6, 2009 - 8:49

    Un tanto cínico pero contundente. Al menos no prometen la felicidad.
    Creo que el significado de constipación no es el mismo que tengo en mente.
    Saludos

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