berretadas (I).

El shopping.

Si nuestra civilización se terminara hoy, y solo quedaran de la misma los rastros de lo hecho hasta hoy, ¿cómo se explicaría una cultura alienígena la existencia de los Shopping?

¿Qué pensarían de nosotros aquellos que vinieran de distancias lejanas si encontraran esas enormes y espantosas moles de cemento llenas de locales de ropa y restoranes de comida rápida?

El shopping es probablemente el máximo indicador de la decadencia de la especie humana.

Símbolo de nuestros tiempos, representativo como ninguno de la compulsión consumista que todos llevamos dentro y que nos trajo hasta este presente espantoso en el cual es más importante la forma que el contenido, es el espacio de mansedumbre por definición.

No piense.

No se preocupe.

Mire todas las cosas lindas que hay acá. Un montón de cosas que no le sirven para nada, por las cuales se le va a cobrar un precio elevado, para que usted pueda salir y comentar que fue al shopping y se compró esa camisa que tan bien le queda en algún local de renombre que explota inmigrantes aquí o en el extranjero.

El olor de las pizzas y las hamburguesas se les impregna en el pelo planchado a las vendedoras de ropa para anoréxicas que querrán convencerla a usted, señora, de que esa remerita verde mal cosida vale los $200 que le quieren cobrar, y que además le queda di vi na.

Las luces de neón, que intentan ser suaves, aturden a quienes caminan los pasillos como autómatas, cargando bolsas o clavando sus miradas en las vidrieras, ansiando lo que no pueden comprar.

Resulta incomprensible como existe la creencia de que algunos Shopping son mejores que otros.

Si existiera la teletranspotación, usted podría quedarse dormido en el baño de Unicenter y despertar en el de Dot. Puede salir del baño y caminar sin darse cuenta de que lo han cambiado de lugar.

Porque lo que los caracteriza es justamente que todos son iguales. No hay en ellos rasgos distintivos, no hay nada que los diferencie. Están pensados justamente para eso. Son como Barbies, fabricados en serie, para contener fabricación en serie dirigida a usted, que allí no es más que una parte de esa gran cadena de montaje, la parte más valiosa, la que mantiene el sistema de funcionamiento.

Usted es un consumidor.

Como tal va vagando, desorientado por la igualación del espacio y la anulación del tiempo, entre etiquetas, música funcional y restos de pochoclo, sin darse cuenta de que cada paso que da en esos lugares horribles le hace el juego a un sistema que ya no se sostiene por sí mismo, y que como el mismo shopping, lo necesita a usted, nos necesita a todos para seguir creyendo que comprar es uno de los placeres de la vida.

Y si bien el shopping probablemente sea el mejor lugar para refugiarse en caso de un ataque de zombies, como ya lo demostró George Romero, hay algo que resulta innegable más allá de toda filosofía.

El shopping es berreta.

Entre La Salada y Alto Palermo, la única diferencia es la honestidad.

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  1. #1 por Flavia el noviembre 6, 2009 - 11:01

    Sabias palabras sabias…

    Creo que la cultura alienígena que llegue se reiría de nosotros.. y después: se volvería a reir..

    Saludoss!

    • #2 por g. el noviembre 6, 2009 - 11:12

      si, les quedaría claro porque nos extinguimos. ahi me pase por tu space, muy buena onda tu musica.
      saludos y gracias por leer!

  2. #3 por geraldinho el noviembre 6, 2009 - 11:39

    Lo último que descubrí que me molesta de los shoppings, de las 97 cosas que me molestan de los shoppings (voy 2 veces al año, pero es más que suficiente) es ver gente morfando a toda hora. O sea: hay gente que va al shopping después de comer, y ¡va a comer! ¡De nuevo! A las cuatro de la tarde se están zampando una hamburguesa que pesa tres cuartos kilo! ¡Están locos!

    • #4 por g. el noviembre 6, 2009 - 12:04

      si, totalmente. para mi tiene que ver con la desorientacion. no sabes que hora es, y las luces de colores, y los carteles, es como automatico. odio los shopping, los odio!

  3. #5 por Francisco V el noviembre 6, 2009 - 13:52

    No soy fan de los shoppings, voy dos o 3 veces por año, me caen mal.
    Pero opino lo contrario a vos: para el que le gusta, es muuuy útil. Si yo prefiero caminar dos cuadras bajo sol/agua para ir a la tiendita que me gusta porque el veterano que me atiende me cae bien, es un problema mío, pero de ahí a pensar que los que van a los shoppings son unos giles hay una distancia grande.

    No se, me sonó muy de viejo o de resentido este post…

    • #6 por g. el noviembre 6, 2009 - 14:29

      mmm, no, en ningun lado dice giles. son consumidores y nada mas. saludos!

  4. #7 por Tauro el noviembre 6, 2009 - 15:34

    Todo lo que suene a queja se puede decir que es de resentido… es el argumento mas facil que se encuentra para anular una opinion sin mayores argumentos.
    Creo que la critica apunta a la cultura consumista y no simplemente al individuo alienado.
    Lo mejor de un post es que genere debate.
    Muy bueno!

    • #8 por g. el noviembre 6, 2009 - 15:39

      bien, a eso apunta. no nos olvidemos que es el individuo alienado el que sostiene la cultura consumista. y la cultura consumista la que genera el individuo alienado, y asi. es como el huevo y la gallina. el problema con el shopping creo que es de índole moral. claramente suspendes tu capacidad critica en el momento en que te permitis disfrutar de determinadas cosas. y me parece que la capacidad critica es lo unico, si hay algo, que nos puede sacar del lugar de mierda en el que estamos como especie.
      lo digo y lo sostengo. NO al shopping y su connotacion.

  5. #9 por José el noviembre 6, 2009 - 17:46

    Qué raro , viniendo de una mujer.

    • #10 por g. el noviembre 6, 2009 - 17:50

      aja… machismo. qué raro, viniendo de un hombre.

  6. #11 por geraldinho el noviembre 9, 2009 - 12:25

    Ajajaja, genial.

  7. #12 por cecilia el noviembre 12, 2009 - 14:24

    te veo en el shopping? ajaja¡¡ es tal cual¡¡ayer fui al cine de uno y se mezclaba el olor del patio de comidas,puaj¡

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