la muerte es una oficina pública (II).

La parte I está acá abajo así que no la linkeo.

Mueva el dedo que no se va a acalambrar.


*****

La puerta se abrió al instante. Un hombre bajito y pelado, con traje y pequeños anteojos con marco redondo se acercó a él extendiendo la mano.

–    Mi nombre es Pedro, usted es…

–    Jorge, Jorge Carides Herrare – se levantó de un salto al comprender – usted no será ESE Pedro, ¿no?

–    No, soy OTRO Pedro, ese está retirado hace rato, pero sabemos que inspira confianza en los nuevos que el Jefe de Admisiones se llame así. Bien, señor Caries Herrera…

–    CariDes HerrAre.

–    ¿Cómo?

–    No es Caries Herrera. Es Carides Herrare.

–    Ah, muy bien, muy bien, disculpe. ¿Cuál es el problema?

–    ¿¿Cómo cuál?? la señora me manda al infierno, ¡ése es el problema! –sacudió el papel con la mano temblorosa.

La mujer abrió la boca, pero Pedro la detuvo con un gesto de la mano.

–    Claro – respondió – ¿Dónde pensaba ir?

–    Bueno, no sé… – Jorge balbuceaba, no esperaba esa respuesta y cada vez estaba más confundido – el purgatorio, supongo.

El funcionario negó con la cabeza.

–    En el brochure explicativo dice claramente cómo se desarrollan las cosas acá…

–    ¿Qué brochure? ¿De qué me habla? ¡Yo estoy muerto!, ni siquiera creía que hubiera algo después, y aparezco acá, nadie me dice nada… – Jorge se sentó de golpe. Puso la cabeza entre las rodillas. – No me siento bien, creo que estoy hiperventilando.

–    Pero escúcheme, ¿no le dieron el brochure?

Jorge estaba pálido, y respondió en voz tan baja que el hombrecito tuvo que acercarse a él para oírlo.

–    Yo no quiero ir al infierno. Yo fui bueno, salvo los CD que me robaba de la oficina y esa vez que mandé al frente a González y… bueno, está bien, no me porté tan bien, pero no me merezco el infierno por eso, ¿o sí?

Pedro miró a la mujer.

–    Hombre, no le dieron el brochure.

–    Ni idea – respondió ella, desinteresada – yo entré y estaba acá.

El Jefe de Admisiones tomó a Jorge de los hombros y le habló con mucha tranquilidad.

–    Señor Herrera.

–    Herrare.

–    Herrare, le pido disculpas, hubo un lamentable error en su proceso de transición. Es nuestra costumbre que al llegar a esta oficina ustedes estén bien informados acerca del procedimiento para esta nueva etapa.

El tono de voz tranquilizador reconfortó a Jorge.

–    ¿Entonces no voy a ir al infierno?

–    Usted ya está en el infierno, mi amigo. Pero no es lo que usted cree, es la primera fase, hasta que cumple con los años de aportes necesarios para el retiro. Llamamos infierno a la fase laboral post mortem. Si hubiera leído el brochure…

–    ¿Pe- pero… o sea que tengo que trabajar? – Jorge podía notar como el miedo irracional cedía ante la indignación creciente.

–    Al igual que todos, ¿ó como cree que llevamos adelante las cosas del otro lado?

–    Mire, yo vengo de allá, y le puedo decir que las llevan mal, muy mal – la perspectiva de los próximos años no era para nada alentadora y le había quitado a Jorge no solo el temor, sino la paciencia.

Pedro se puso a la defensiva.

–    Bueno, no es fácil eh. Estamos sobrepasados de trabajo allá, acá cada vez hay más ingresos, ya va a ver lo que es.

–    Yo no quiero ver nada, no me morí para seguir yugándola como un perro. No pienso mover un dedo, ¿me escuchó?

La mujer detrás del escritorio se levantó de golpe, interrumpiendo ruidosamente.

–    Ustedes los recién llegados son graciosos, con su ingenuidad. ¿Usted qué se piensa, que “imagen y semejanza” es una frase y nada más? –exclamó, mientras guardaba los papeles en un cajón del escritorio y tomaba su cartera. –  Haga el favor, vaya a Asignaciones y no nos moleste más con sus pretensiones de bataclana. A ver si se piensa que vamos a hacer una excepción porque es usted.

–    Si me hubieran dado el brochure como corresponde…- Jorge los miraba a ambos con los brazos cruzados, y con el mentón levemente elevado.

Pedro iba a repetir las excusas, pero la mujer no se lo permitió.

–    El señor ya le pidió disculpas, ¿qué quiere, fuegos artificiales también? – Tomó a Jorge del brazo y lo forzó a caminar hacia la salida – Dos ventanillas después de Asignaciones está el área de Quejas. Vaya, pida el libro y déjese de protestar, vamos.

Abrió la puerta y empujó a Jorge suavemente pero con firmeza. Mientras cerraba, la voz del recién llegado se iba apagando.

–    ¡Esto es maltrato! Claro que voy a presentar una queja, se piensan que a uno lo pueden atropellar así como así. Yo también tengo derechos y…

La oficina quedó en silencio. Pedro miró a la mujer.

–    Gracias.

–    De nada. Me voy, se hizo tardísimo.

Pedro se sentó en la silla de la oficina, agotado por la escena que acababa de vivir.

–    Qué cosa eh. Seguro es porteño, ¿no?

–    Sí. Son todos iguales.

–    Tremendos. Hasta mañana, Magda.

–    Hasta mañana Don Pedro –

La mujer se desvaneció, dejando al hombrecito sentado en medio de la oficina, moviendo cansadamente la cabeza.

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  1. #1 por MX el diciembre 1, 2009 - 2:06

    bien eh, bien…
    yo no se si las cosas serán muy distintas al fin y al cabo. yo por las dudas voy a tramitar el nuevo DNI, a lo mejor ayuda. o tal vez con mi enorme carisma pueda convencer a la magadalena… que se yo…

    • #2 por g. el diciembre 1, 2009 - 2:09

      mmmm, no, para tramitar ese dni tenes que ir a la parte de registro universal, cuarta ventanilla por el segundo pasillo. el de aca no te sirve. suerte con la magdalena, pero está dificil, viste lo q es la atencion al publico en estos dias…

  2. #3 por micromios el diciembre 3, 2009 - 18:55

    Yo tambien creía que a imagen y semejanza era otra cosa.
    Si el infierno es la primera parada no sé donde estará el final del trayecto.
    Tendré que asegurarme bien de leer el brochure (manual de instrucciones?, folleto explicativo, es que no tengo esta palabra en mi vocabulario).

    • #4 por g. el diciembre 3, 2009 - 21:41

      un brochure es mas bien un folleto explicativo.
      y quién sabe que habrán querido decir con “imagen y semejanza”, yo que no creo mucho en nada. pienso que si realmente llegara a ser algo seguro no es lo que imaginamos,
      saludos!

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