el crítico (I).

Resulta que el crítico últimamente había dejado de criticar, y eso no era bueno para el diario.
Era el crítico de más renombre, su opinión quitaba o ponía libros en la lista de best seller, elevaba o borraba de un plumazo a algún pintor que buscaba hacer su carrera en el exclusivo mundo de las artes plásticas. Las películas fracasaban o triunfaban según la cantidad de estrellas que él decidiera colocarles.
Era uno de esos referentes innegables de la sociedad en la que le tocaba vivir, no solo para el periódico para el que trabajaba, sino también para los diferentes medios de comunicación que constantemente lo convocaban y para integrar los jurados de premios respetables, en el país y el mundo.
Y tenía a su favor que era incorruptible. No habían sido pocos los productores, editores, managers que habían intentado sobornarlo con regalos costosos y coimas disimuladas o no para conseguir sus favores, sin suerte alguna.
El tipo decía lo que pensaba, y la verdad era que no le gustaba nada. Con los años se había vuelto un ermitaño, se había encerrado en su elegante casa en un barrio caro de la ciudad y desde allí bajaba el pulgar a cualquier expresión artística.

Si era popular, la defenestraba por soez, si era exquisita, decía que estaba cargada de snobismo y pretensión.

Se había convertido en una especie de mito, adorado por todos aquellos que gustaban de desaprobar todo lo que hicieran otros, muchas veces por envidia y otras por aburrimiento.

La cuestión era que de un tiempo a esta parte, sorpresivamente, se había ablandado.

Empezó de forma casi imperceptible. Envió su artículo al cierre de una edición hablando acerca de una nueva obra de teatro.

Que le había parecido “entretenida”. Que el dramaturgo podía ser inexperto aún, pero tenía grandes posibilidades de llegar a la cima de las tablas por su frescura y originalidad.

¿Entretenida? ¿Posibilidades? El jefe de espectáculos del diario no pudo evitar asombrarse ante la benevolencia de la nota, incluso se hicieron algunas bromas acerca de la vida sexual del crítico antes de mandar el material a imprenta.

Los días siguientes se repitió el tono amable, cada vez más amable. No dejaba de marcar errores el hombre, pero sobrevolaba su estilo antes ácido y despiadado un optimismo que iba en aumento paulatinamente.

Pronto, la persona más implacable del mundo del arte se convirtió en una sombra de sí misma.

Las cosas llegaron a un límite intolerable cuando celebró la salida del nuevo disco de una de sus más habituales víctimas, diciendo que lo había conmovido hasta las lágrimas la música y comparando al cantante en cuestión con Luciano Pavarotti.

El directorio de la publicación para la que trabajaba se reunió esa mañana para decidir qué hacer. Estaba claro que el crítico había perdido la cabeza, no podía explicarse sino que ahora le gustara todo, que todo le pareciera en algún punto rescatable. No podía ser que en todo hubiera algo que valiera la pena.

Las ventas habían bajado. Ese diario se caracterizaba por un perfil opositor a todo, no podían permitirse un optimista entre sus filas. Era malo para el negocio.

Y ellos necesitaban que el negocio, millonario por cierto, anduviera bien.

En honor a los años que hacía que el crítico trabajaba con ellos, y porque le debían mucho del prestigio adquirido, lo citaron un lunes en las oficinas, reunión de directivos mediante.

Verlo aparecer solo aumentó el desconcierto.

Continuará.

Anuncios

,

  1. #1 por fanou el febrero 11, 2010 - 5:49

    Se sorprendieron por verlo efectivamente aparecer o porque había transmutado en un hada del bosque o un hare kirshna?

  2. #2 por El Gaucho Santillàn el febrero 11, 2010 - 8:30

    Para mì, que el crìtico fue dominado por los alienìgenas. Ahora veremos la segunda parte.

    (Tambièn puede haber llegado vestido de monja travesti con portaligas.)

    Saludos

  3. #3 por g. el febrero 11, 2010 - 18:57

    uy… ninguna de las dos cosas. me parece q les voy a dejar la segunda parte a ustedes, tienen mucha mas imaginacion q yo!

  4. #4 por fanou el febrero 12, 2010 - 13:43

    Ni hablar, yo me quedé con ganas de saber!!

  5. #5 por Concha Huerta el febrero 12, 2010 - 15:37

    Me gusta como describesla búsqueda insaciable de carnaza de algunos medios que basan su éxito en sacar lo peor que el publico lleva dentro.
    La verdad es que el cambio de este critico parece razonable. Hastiado de todo y hasta de los suyos. Igual queria fastidiar a tanto vampiro.
    Un saludo

A %d blogueros les gusta esto: