catalina.

Catalina no sale de su casa por la mañana sin haber leído qué le depara el destino en el horóscopo diario. Lo asombroso es que todos los días las predicciones para Catalina se cumplen al pie de la letra.

Es asombroso porque Catalina no se da cuenta de sus denodados esfuerzos por que se cumplan los pronósticos del horóscopo diario. Es infalible, Catalina es la reina de la profecía autocumplida, pero se pasa la vida creyendo de pies juntillas lo que algún empleado gordo y profundamente infeliz de un diario de gran tirada – que preferiría estar cubriendo los policiales a estar escribiendo aburridas oraciones sobre amores encontrados, cuidados por envidias en el trabajo y posibles problemas digestivos – quiere que crea.

Catalina confía ciegamente en el horóscopo y hoy, al fin, el horóscopo dice lo que ella ha esperado que dijera durante tanto tiempo: el amor de su vida está más cerca de lo que usted imagina.

Lee la frase varias veces. La degusta, la saborea, la repite en voz alta a su canario, que la mira ladeando la cabeza – cada día, cuando ella se va, el canario se queda solo y sueña, aunque no sabe qué es soñar, con surcar cielos enormes y eternos, en lugar de estar en ese departamento que huele a lavanda y detergente -.

La repite una y otra vez entre mate y mate, la canturrea en la ducha, elige con esmero la ropa que se va a poner, éste es un día de fiesta, un día importante, y Catalina no quiere dejar ningún detalle al azar.

Se peina, se maquilla y sale a la calle, donde los colores se ven diferentes, más vívidos, más intensos.

Cuando llega a la oficina, ya ha imaginado a todos los hombres que conoce caminando con ella hacia el altar. En todos ve al posible príncipe azul de sus sueños, con todos ejecuta el rito de concretar lo que el gordo del diario de gran tirada escribe entre gallos y medianoche sin pensar demasiado en lo que escribe y ciertamente sin ningún poder adivinatorio.

El ascensor se abre cuando Catalina se está acomodando el cinturón que eligió para parecer más delgada. El señor González prácticamente se la lleva por delante, ofuscado como está por haber fracasado una vez más en otro intento por salir de su vida mediocre y desagradable.

Se miran un instante, él por falta de reacción, porque aún tiene las caderas de la secretaria del jefe clavadas en la retina. Ella, en cambio, ve la señal. El signo inequívoco de que la providencia ha puesto en su camino al hombre menos pensado.

Dentro de tres meses, Catalina se acercará al escritorio de González para contarle que van a tener un hijo. González, que solo estará con ella para pasar el rato, se sentirá comprometido y le propondrá matrimonio.

No habrá perdices.

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  1. #1 por El Gaucho Santillàn el abril 16, 2010 - 8:46

    Vos sabès que esto es lo que pasa en el ùltimo año de la facultad?

    No es que lean el horòscopo. Pero muchas minas piensan que si se reciben, sin haber prendido algun novio, se quedan para vestir santos!!

    Y agarran “el descarte”.

    Y no hay perdices, normalmente.

    Bien escrito.

    Saludos

  2. #2 por Viviana el abril 16, 2010 - 9:10

    Pobre Catalina, pobre Sr. Gonzalez.
    Pobre canario… aunque él al menos sueña, y en su sueño es un pájaro.
    Yo creo que habrá perdices, costosas perdices que Catalina se encargará de cocinar, colmar de aderezos y servir en exóticos y tristes platos, que González devorará en silencio mientras sueña, ya no con la secretaria, sino con ser jefe.
    Y después vendrán los hijos, en una de esas alguno logra escuchar el canto del canario.

    Me encanta la densidad de este cuento.

    Viviana

  3. #3 por Concha Huerta el abril 16, 2010 - 10:50

    El peligro de la autocomplacencia, de aferrarse a un destino planificado por cualquiera menos uno. Siempre que leo los horoscopos me pregunto por que me molesto en leerlos. En el fondo la comprendo. Que comodo seria que los caminos de la vida te vinieran marcados y no tuvieramos que buscarlo.
    Un saludo

  4. #4 por chrieseli el abril 16, 2010 - 12:53

    Cuántas Catalinas rondan los espacios públicos y privados, bancos, reparticiones del estado, oficinas de grandes conglomerados, hasta en el supermercado!!!!.
    El horóscopo, simbolizando la ilusión posible, el sueño del “por qué no, si a otros le ha pasado”, que esconde el temor intrínsico de no ser como los demás.
    Escapar la norma, vivir la propia vida, sin que tenga rasgos telenovelescos ni de los otros, es el desafío verdadero. Acá usamos una frase, “es lo que hay” cuando debes conformarte con algo o alguien sin más alternativa ni derecho a pataleo.
    Ni perdices ni qué ocho cuartos, crónica de descalabros anunciados cuando aceptamos “lo que hay”
    Da para mucho tu entrada G. Muy bien lograda, para mi gusto.
    Un saludo

  5. #5 por g. el abril 17, 2010 - 15:17

    Gaucho: es una fantasia habitual de algunas mujeres, y ojo, de algunos hombres también.

    Viviana: muchas gracias. es verdad, quizas haya perdices, pero no van a ser las que catalina lea en su horoscopo.

    Concha: si, y a veces uno lo desea, pero la verdad, no es mejor la incertidumbre? es lo que nos permite decir “pensar que hace algun tiempo no hubiera imaginado estar en esta situacion”. es incertidumbre para lo bueno y lo malo, si, pero cuando viene lo bueno es fantastico si lo sabemos disfrutar.

    Tere: aca tambien decimos “es lo que hay”. me gusto lo de cronica de descalabros anunciados, bien podia haberse llamado asi mi relato.

    salut!

  6. #6 por annefatosme el abril 17, 2010 - 17:51

    Me parece que Catalina es una de esas personas que ve lo que desea ver, oye lo que desea oír y lee lo que desea leer, horóscopo incluido. El horóscopo le predice lo que ella más anhela y no hay más ciego que el que no quiere ver. Cuando una persigue un sueño y no lo encuentra, un señor Gonzalez cualquiera se puede convertir en príncipe azul y después pasa lo que pasa. El mundo está lleno de Catalinas…y equivalentes masculinos.
    Un saludo,

    • #7 por g. el abril 17, 2010 - 19:41

      te parece bien. quien sabe si catalina no sera feliz creyendo que cumple con sus sueños, que son los sueños que otros le dictan.
      salut!

  7. #8 por A do outro lado da xanela el abril 18, 2010 - 8:03

    Caray, como cambian los cuentos…

    Beso!

  8. #9 por La lectora el abril 18, 2010 - 19:17

    El lado bueno es que si Catalina se aferra tanto al horóscopo, su vida no tendrá sorpresas (y creo que es eso lo que ella quiere, si no no seguiría el horóscopo a raja tabla) consecuentemente Catalina es feliz.

    Saludos!

    • #10 por g. el abril 19, 2010 - 19:40

      si, es feliz o cree q es feliz, habra alguna diferencia?
      salut!

  9. #11 por fanou el abril 19, 2010 - 16:00

    Bueno, Gonzalez sólo debe esperar a que el horoscopo le diga que el amor se acabó.
    Muy bueno!

    • #12 por g. el abril 19, 2010 - 19:39

      jejeje, claro!

  10. #13 por micromios el abril 20, 2010 - 2:44

    Yo no leo el horoscopo porque soy muy crédula y me creo todo lo que dicen. Seguro que en cuanto viera al señor González que no ni de lejos mi tipo, si lo dijera el horoscopo, me iba de cabeza a por él. Suerte que tiene que no leo el horóscopo.
    Muy buena entrada
    Salut

    • #14 por g. el abril 20, 2010 - 11:31

      lo mejor que se puede hacer es combinar horoscopo occidental con chino, con maya, cruzarlos todos y de ahi el resultado es infalible, prediccion garantizada!
      salut,

  11. #15 por Camaché el abril 24, 2010 - 12:45

    Interesante. En tu relato veo el retrato de varias cosas, el poder de los medios de comunicación sobre la gente, la falta de carácter de muchas personas y a eso se le une la ignorancia y la falta de oficio mental. Y sobre todo, lo débiles que somos los humanos. Porque bueno, en este caso eso se lo dijo un gordo que que ella no tiene la menor idea de quién o cómo es. Pero si puede que a uno alguien le diga que algo le va a pasar, y hay personas que tienen un don de la palabra, impresionante! y hasta uno se lo cree y va y pasa.
    En fin. Me gustó.
    Saludos.

    • #16 por g. el abril 24, 2010 - 13:12

      me alegro. si, hay gente muy susceptible a que le digan lo que debe o deberia hacer.
      salut, david, gracias por pasar,

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