el exilio de bernardo reyes – parte II -.

parte I.

***

Bernardo Reyes siempre evitó los problemas. Ahora los problemas se acercan desde el final de su calle: el comisario y sus ayudantes avanzan por la mitad de la acera. Vienen a buscarlo, han decidido no esperar al amanecer para ocuparse de él. A medida que las luces de las otras casas se encienden Bernardo distingue las siluetas de sus vecinos a contraluz. Espectadores casuales del teatro montado para impedir que el oscuro secreto que acaba de descubrir salga a la luz.

Mientra cierra la valija Bernardo recuerda los encuentros furtivos, los recaudos para llegar a la casa de Ramona bien entrada la noche, luego de las obligadas visitas a Lidia. Las mentiras para que nadie supiera, para no herir a su novia, para proteger a Ramona, para, vamos – piensa, porque no es momento de mentirse a sí mismo – resguardarse él de las consecuencias de sus actos.

El día que su amante no apareció por la librería, Bernardo no se sorprendió: esperaba ese final, se sabía poco merecedor de su suerte y comprendió que Ramona había elegido la retirada indiferente antes que la confrontación y la explicación. Sin embargo, no pudo evitar caminar algunas tardes después por la cuadra donde ella vivía, para verla una vez más. Incluso fantaseaba con acercarse y preguntar, si se animaba, quién lo había reemplazado. Sabía que ella no se quedaría sin un hombre. Una mujer como Ramona no elige la soledad. La soledad no se elige, pensaba Bernardo entonces. Es lo que le ocurre a gente como él cuando gente como Ramona se aburre y se aleja, espantada ante la perspectiva de la repetición y el hastío.

Pero esa tarde ella no estaba en casa. Ni la siguiente. Ni la otra. Una semana pasó Bernardo rondando por la cuadra de Ramona, anhelante, con el corazón acelerado por el riesgo que estaba tomando. Pensó que se había ido del pueblo, deslizándose entre las sombras del bosque circundante para ir a buscar nuevas emociones. Porque Ramona era ave de otro corral, estaba claro. Lo sabían las mujeres del pueblo, que murmuraban entre ellas cada vez que la veían entrar en la iglesia. Y los hombres, que la seguían con la mirada con el mismo deseo con el que Bernardo la acariciaba insaciable.

Finalmente, dos días atrás, vencido por la desazón, Bernardo había abandonado la vigilancia discreta. Caminó con disimulo hacia la casa de Ramona, asegurándose de que nadie lo viera. Tocó el timbre más por cortesía que por pensar que ella podía estar allí, escondiéndose de él. Al girar el picaporte éste cedió sin resistencia, y Bernardo se quedó un instante en el vano de la puerta, preguntándose si debía entrar o no. Los pasos que se acercaban por la vereda decidieron por él.

continuará.

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  1. #1 por fanou el abril 30, 2010 - 6:35

    Continua muy bien. Yo ya estoy haciendo cábalas, pero prefiero dejarme sorprender y no aventurar nada.
    Muy bueno y espero la continuación.

  2. #2 por El Gaucho Santillàn el abril 30, 2010 - 8:44

    Muy bueno, y sigo esperando el desenlace.

    Ahora puedo decir lo que creìa, porque me parece que no es.

    Yo pensaba que la Ramona, era un travesti!!!

    Saludos

  3. #3 por chrieseli el abril 30, 2010 - 9:59

    Yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy??????

  4. #4 por Concha Huerta el abril 30, 2010 - 10:53

    Y bien, esta Bernarda de cuerpo presente? ¡Como se te ocurre cortar justo cuando ibamos a enterarnos de las intimidades de Ramona!
    Espero. Que remedio

  5. #5 por Viviana el abril 30, 2010 - 11:41

    “Las mentiras para que nadie supiera, para no herir a su novia, para proteger a Ramona, para, vamos – piensa, porque no es momento de mentirse a sí mismo – resguardarse él de las consecuencias de sus actos.”

    …..me encantó esa frase, el cobarde culpógeno que nunca es inocente, pero no se hace cargo.
    Me gusta mucho tu manejo del tiempo en este cuento.
    Yo también espero.

  6. #6 por g. el abril 30, 2010 - 12:07

    yolanda: esta muy bien, esta bueno dejarse sorprender.
    gaucho: juajua! no, pero te cedo derechos para hacer una version alternativa con una ramona travesti.
    concha y tere: ya vaaaa, ya vaaaa
    viviana: y si, cobardía, comodidad, a la larga terminan siendo la misma cosa…
    salut a todos,

  7. #7 por annefatosme el mayo 1, 2010 - 6:49

    Has sembrado la sombra de que algo terrible ha pasado al principio del relato cuando aparecen el comisario y sus ayudantes en busca de Bernardo y nos dejas a Bernardo a punto de entrar en casa de Ramona desaparecida desde hace días, muy habil querido Watson!
    Un saludo,

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