página en blanco.

Se pasea frente al monitor, lo mira casi con odio. Como si el monitor tuviera la culpa y pudiera hacerlo responsable de la sequía de la cabeza. Pero no, en el fondo sabe que no. Y mientras enciende el enésimo cigarrillo de la noche desea que exista una computadora que saque de esos trances a los autores trabados. Una que la oriente y guíe, que le diga que todo va a estar bien, que algo se le va a ocurrir, que se quede tranquila porque eso les pasa a todos los que escriben. Que le regale un principio aunque sea, algo que le permita seguir, arrancar al menos: Salir de ese lodazal de angustia en el que se hunde cuando las ideas no acuden, el cerebro se declara en huelga creativa, y solo funciona para torturarla con palabras como “fracaso”, “farsa”, “desastre” o apelativos como “horrible”, “espantoso”, “basura” y “mierda” cuando se anima a empezar una frase y la borra con furia. Mira la libreta negra de apuntes. La recorre de principio a fin, una y otra vez. Da vueltas por la casa. Va y se hace un café. Pone música. La saca. Agarra un libro y lo abre esperando encontrar inspiración, pero lo cierra deprimida y envidiosa cuando el libro le devuelve talento que no tiene. Todas las veces es igual: inmediatamente después de cerrar un cuento, siente que será el último que escriba. Que ya no se le puede ocurrir nada más. Que se ha agotado la fuente de historias que alguna vez creyó interminable. La conciencia, la parte racional, intenta tranquilizarla y le dice que no, que sabe bien que eso no es cierto y que solo tiene que ver con la autoflagelación. Pero atrás de la conciencia se oye una vocecita, muy aguda, que se ríe. No para de reírse la muy desgraciada, parece que se tirara al suelo porque no aguanta de pie el acceso de carcajadas incontenibles. Y entre risa y risa señala, burlona, a la conciencia consoladora. Entre las risotadas que son cada vez más fuertes y más audibles, repite que sí, que tiene razón, que ya no hay nada más. Que ahí adentro solo hay un pozo seco que no va a volver a llenarse. Odia a la vocecita. Pero más odia a la conciencia tranquilizadora porque siente que quiere arrastrarla a una vida sin ficciones, una vida gris y lineal y mediocre, que con esos arrumacos la quiere convencer de darse por vencida, porque no pasa nada si no vuelve a escribir nunca más. La batalla se prolonga por tiempo indeterminado, y ella discute con ambas partes, desmintiéndolas: en una no confía, y la otra la atormenta. Frente al monitor y la hoja en blanco, la pelea es ensordecedora. La algarabía de la vocecita porque va ganando es irritante y no la deja pensar, y la parte racional le parece Satanás, seduciéndola y arrastrándola al sopor de la madrugada, queriéndola persuadir de cerrar todo e ir a descansar, total mañana será otro día, y sino habrá otros después. Agotada por la lucha interior, de la que se siente víctima y no parte, como si su intelecto fuera una casa de departamentos en alquiler que habitan seres venidos de afuera de ella, les grita a las dos a la vez que basta, que ya ha sido suficiente. Como quien no quiere la cosa, ha creado algo. Atónitas, la vocecita y la conciencia se retiran derrotadas a algún oscuro recoveco, dejando vacío el patio de juegos de la fantasía donde solo queda un agujero negro de incertidumbre: ¿y si ésta vez es cierto?, se pregunta. Es entonces cuando escucha, aliviada, una risita. Y todo vuelve a empezar.

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  1. #1 por Concha Huerta el mayo 17, 2010 - 6:10

    Me ha sorpendido este relato que tan bien se ajusta a los miedos de todo creador. Cuantas veces me habra atormentado esa vocecita tras publicar un relato redondo. Como pareciendo decir: si, si, este te ha salido muy bien, pero el siguiente sera basura o ni te sale. Los demonios del escritor. Al final, al encender el Pc siempre parece surgir algo. Este relato tuyo por ejemplo es muy bueno. Y el siguiente?
    Un saludo

  2. #2 por El Gaucho Santillàn el mayo 17, 2010 - 8:56

    Que situaciòn tan comùn.

    Pero no depende de uno. Como casi todo.

    bien escrito. Un abrazo.

  3. #3 por Viviana el mayo 17, 2010 - 9:08

    Pero claro, SI SI SI!!!! Eso es!!!
    En esa encerrona ando hace tiempo…que bueno que no me pase a mí sola. A decir verdad, también le pasa a mi amiga Vera, es que no se trata de pensar en que sea bueno o no lo que se escribe, se trata de que NO SALE!!! Después, si es bueno o no…que se yo, que se encarguen los críticos.
    Lo doloroso es lo que ocurre dentro de uno mientras transcurre, como decís, la batalla.
    La vocecita…. ni hablar de esa vocecita….

  4. #4 por cecilia el mayo 17, 2010 - 11:55

    Muy bueno , y.. a los que escriben suele pasarles eso,una traba..pero siempre encuentran la salida y aquí estamos leyendo no? un beso.

  5. #5 por chrieseli el mayo 17, 2010 - 17:34

    Cuando quedo en “flat line” jamás de los jamases tomo café. Voces escucho todo el rato, si mi drama radica en cuando se quedan en silencio!!!. Pero siempre está la magia. ¿cómo llegamos a ella? es un misterio, pero está y existe y como dice Cecilia más arriba, aquí estamos leyendo 🙂
    Un saludo y gracias siempre por todo

  6. #6 por g. el mayo 18, 2010 - 20:29

    concha: no se, no se! ya las voces estan diciendo lo mismo!

    gaucho: yo creo que si depende de uno en gran parte. pero no en su totalidad y eso es lo que angustia, creo.

    ceci: es verdad, gracias por estar.

    tere: yo mas bien tomo mate, el cafe es mas esporadico. y si, por suerte es un misterio.

    salut a todos,

  7. #7 por Cristian el mayo 18, 2010 - 21:46

    Loca: siempre es asi. Una buena descripción del proceso creativo, de ese silencio inspirador que te agota. Buscas por cualquier rincón, mirás los objetos, los lugares, queres sentir en el cuerpo la emoción de entregarte a la nada para dar existencia a una historia… Finalmente creo que siempre llega.
    Beso.

    • #8 por g. el mayo 18, 2010 - 22:08

      cris: por ahora llega… yo voy dia a dia, y siempre es sorprendente cuando resulta que sale algo. es una de las mejores cosas de escribir.
      salut!

  8. #9 por Mirta el mayo 20, 2010 - 21:36

    HOla Gaby, me parece muy bueno tu relato . Lo mejor de todo esto es cuando aquello que querías ecribir llena la página en blanco porque entonces sobreviene la paz, la total tranquilidad y una sensación tal de relajación que se llega a parecer a un orgasmo (por favor no hacer interpretaciones psicológicas).Las interpretaciones fuera de contexto son una agresión. Gracias por compartir tus escritos .Besos
    Mirta

    • #10 por g. el mayo 20, 2010 - 23:10

      hola mirta! si, es cierto, es una sensacion parecida, sin dobles sentidos ni nada.
      gracias por leer!
      salut,
      g.

  9. #11 por pipermenta el junio 2, 2010 - 9:04

    Me ha gustado mucho tus interrogantes sobre la inspiración. Que curioso, entre tú y chrieselli dos puntos de vista, totalmente diferentes sobre el mismo tema, que contrariamente se aúnan para complementarse. Un texto espléndido y muy ocurrente.
    Saludos

    • #12 por g. el junio 2, 2010 - 23:09

      gracias piper. no hice más que intentar relatar lo que me pasa cada vez que escribo, y mas en epocas de crisis creativa como la presente, je.
      un gusto tenerte por aqui, nos estamos leyendo.
      salut!

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