gente decente.

Vos sabés m’hija, que yo no soy de esas que andan haciendo escándalo por cualquier cosa. Soy una persona de bien, que no se mete con nadie. Yo respeto a todo el mundo, aunque no esté de acuerdo con cómo viven.

Es que ya no se puede vivir tranquilo en este país, que querés que te diga.

¿Qué qué me molestó? Bueno, está claro, ¿no?

¿Cómo que no está claro? ¿A vos te gustaría tener a dos hombres (¡DOS HOMBRES!) besándose en tu vereda?

Te juro, al principio no sabía qué hacer. Pensé en llamar a la policía, pero viste como es acá, uno se puede estar muriendo que ni bola te pasan, es un desastre. Y encima justo pasa la Olga por ahí, y se los queda mirando, la muy chismosa. Y yo ya sabía, eh, ya sabía en ese momento que si no hacía algo, esa vieja de mierda iba a ir a decirle a todo el mundo que los dos putos estaban parados en la puerta de casa, y que seguro eran amigos tuyos, porque vos tenés cada junta… no, no te lo digo mal, no te creas, pero tus amigos son así. O son putos, o son peronistas, o comunistas. O todo junto.

¿Cómo que no entendés cuál es el problema? ¡Este es un barrio decente! ¿Qué tienen que venir a hacer asquerosidades en plena calle? No, te equivocás. Yo no tengo problemas con los homosexuales. Pero de las puertas de su casa para adentro. Lo que pasa es que ahora está todo permitido y así nos va. Las chicas se van a la cama con el primero que encuentran, y después las dejan, claro, y los trolos andan de la mano por la calle, o peor, como estos dos.

Si el otro día decían en televisión, y yo estoy de acuerdo, que este libertinaje es culpa del gobierno. Y sí, si sacan leyes para que se puedan casar y todo eso. Están legitimando una situación que no es normal… no, yo no digo que sean enfermos, pero normales no son…

Cuestión que la Olga se los quedó mirando un rato y yo los miraba por la ventana (¿cómo qué hacía en la ventana?, nada hacía, miraba la calle, ¿qué iba a hacer?). Te juro que casi más salgo a decirle a la Olga que mejor se vaya a mirar qué está haciendo la hija, que bien rapidita es esa mocosa también, la vez pasada la vi salir de la casa con una minifalda que por poco no la usaba de cinturón, y anda con un negrito que vive acá a unas cuadras, más mal entrazado el pibe ese… Pero me contuve porque no quería que pensara que los estaba defendiendo a esos dos.

Así que me quede en el molde, calladita en la ventana, mientras los estos dos hablaban y se reían, como si lo que estuvieran haciendo fuera lo más natural del mundo, y la Olga se metía en la casa y seguía pispeando mientras entraba.

Ahí agarré la escoba y salí a la calle como quien no quiere la cosa, viste, para hacerlos correrse. Les pedí muy educadamente que se movieran porque tenía que barrer las hojas secas, y vos vieras, los dos como si nada “si, señora”, “disculpe” me dijo el otro. Y yo exploté, no me aguanté más, y les dije que se fueran a su casa a hacer esas porquerías, que no tenían porque andar exhibiéndose en la calle, a la vista de todo el mundo, que si no les daba vergüenza… ¡¿podés creer que se me quedaron mirando como si no entendieran, los maricones?! ¡Y encima uno – el más alto, se ve que era el “hombrecito” -, me dice que no le estaban faltando el respeto a nadie, y que yo era la que estaba siendo irrespetuosa con ellos!

¿Te das cuenta? ¡Irrespetuosa yo, cuando ellos eran los que se andaban besuqueando en mi vereda! Yo les contesté, claro, les dije que yo soy una persona de bien, que no se mete con nadie, que los desubicados eran ellos, por andar de esa manera a plena luz del día.

El otro agarraba al que me había contestado por el brazo, y se lo quería llevar, pero se ve que se había sentido tocado el alto, y me dijo que la que tenía que tener vergüenza era yo, por ser una intolerante, una represora, por representar la peor parte de nuestra sociedad.  ¿A vos te parece, nena?

Al final se fueron, yo les seguí pegando unos gritos hasta que doblaron la esquina, y se hicieron los sordos, no miraron para atrás.

Es que así están las cosas, dos anormales pueden hacer lo que se les cante, y una se tiene que quedar en el molde, pero a mí no me agarran, yo, por lo menos en mi vereda, voy a mantener las cosas en su lugar. Siempre con respeto, eh. Pero con firmeza, que así se construye una sociedad con valores.

Bueno, hija, te dejo que me empieza la novela y no me la quiero perder, que hoy la chica le va a confesar al muchacho que el hijo es de él.

Chau, un beso.

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  1. #1 por El Gaucho Santillàn el mayo 28, 2010 - 9:11

    Una situaciòn cotidiana. Cuesta conciliar las percepciones de otras èpocas, con las actuales.

    Pero quiero hacer una aclaraciòn. Tanto heteroexuales, como gente con otras elecciones sexuales, tenemos que “convivir”.

    Y eso significa que, si yo, hetero, no puedo salir desnudo a la calle, porque voy preso por “escàndalo en la vìa pùblica”, un travesti no puede andar ofreciendo su “mercancia” a las 8 de la noche, ahi en la esquina.

    Mi hijo (a los 8 años) preguntaba “Quien es esa señora rara?”

    Y muchos gays y lesbianas, SABEN que molestan y provocan cuando se acarician y besan en pùblico. Incluso lo utilizan para “expulsar” parejas heterosexuales de pubs gays. (Es un recurso comùn. Se ponen a besarse delante tuyo, para que te moleste y te vayas)

    Entonces, compresiòn, si. Pero de ambos lados.

    Saludos

    • #2 por g. el mayo 28, 2010 - 17:56

      si, gaucho, pero el problema pasa por cual es el limite de convivencia, segun el lado al que se mire.
      a mi me violenta el travesti semidesnudo en la calle tanto como la prostituta semidesnuda, no hay diferencia entre una cosa y otra, aunque nuestras cabezas esten configuradas para pensar que si la hay. y te diria que la mayoria de los travestis y las prostitutas llevarian otra vida si tuvieran eleccion.
      si una pareja heterosexual va a un bar gay, es un poco ingenuo sentirse ofendido o tocado por lo que alli suceda. he ido a boliches heterosexuales en los que he visto cosas que al menos yo solo hago en la intimidad, y no por eso me senti expulsada. las reglas seran las que corren en el bar, y tienen que ver con que es un espacio en el que se permiten conductas que quizas no sean las que se permiten en otros ambitos.
      nadie tiene porque sentirse tocado por una pareja del sexo que sea que se besa en la calle, y me consta que hay una discriminacion mayor cuando esto pasa entre personas del mismo sexo, y no deberia ser asi.
      el escandalo publico es escandalo lo haga quien lo haga, el problema es cuando definimos escandalo segun sexualidad, raza o religion, y usamos parametros diferentes segun si el q lo ejecuta es “propio” o “ajeno”.
      gracias por leer, como siempre.
      salut!

  2. #3 por chrieseli el mayo 28, 2010 - 10:33

    Genial. Realmente genial. Me he reído mucho y me he pasado a ambos lados de la vereda para tratar de entender los puntos de vista, pero no me da, porque tengo grabado en mi memoria el espanto que me provocó ver a dos chicas besuqueando en la Universidad de Concepción, a plena luz del día, con una pasión que te la encargo, cagándose de la risa de medio mundo y como si nada. Y eso que tan vieja no soy, ni miro novelas 😉
    Te quedó muy bien G, muy pero muy bien.
    Saludos

    • #4 por g. el mayo 28, 2010 - 18:01

      gracias tere!
      igual, si se estaban besando con una pasion que te la encargo, no te hubiera espantado lo mismo si eran un chico y una chica?
      a mi me ha pasado, y siempre me planteo lo loco q es eso, que dos personas demostrando deseo y pasión generen tanto rechazo como dos personas pegándose en plena calle.
      es algo q no habla muy bien de la especie humana, creo.
      salut,

  3. #5 por micromios el mayo 29, 2010 - 2:48

    Intolerencia la hay en todas partes. Lástima que no seamos capaces de convivir con las ideas del otro.
    Me gusta leer palabras tan diferentes, giros coloquiales, otros recursos lingüísticos que demuestran la riqueza de la lengua.
    Salut

    • #6 por g. el junio 1, 2010 - 23:13

      y si, carme, cuando uno se pone a mirar ese problema (la incapacidad de convivir con las ideas del otro) es responsable muchisimos de los conflictos mas grandes de nuestras sociedades.
      salut!

  4. #7 por Concha Huerta el mayo 31, 2010 - 10:32

    Un pedazo de vida diaria tan ajena a la conquista de derechos en los papeles. Las costumbres que pesan mas que mil leyes. Me parece que el lenguaje que utilizas esta muy logrado para dar vida a esta chachona, como decimos aqui. Muy buen relato. Un saludo

    • #8 por g. el junio 1, 2010 - 23:15

      me gusto lo de chachona, suena adecuado para este personaje. aca venimos con retraso, pero ojala esta vez prime la aceptacion del derecho del otro y se apruebe la ley que se esta tratando en el congreso, y tal vez un dia el amor entre dos adultos, del sexo q sean, llegue a ser algo natural y no motivo de insulto.
      salut!

  5. #9 por pipermenta el junio 2, 2010 - 12:16

    Seguimos con las mismas lacras de siempre y me incluyo¿Porque me molesta más la diferencia entre parejas a la hora de ver como dos personas se demuestran su amor? Solo es una cuestión de educación. Todavía no estamos preparados y mira que no me siento capaz de juzgar a nadie por la sencilla razón de que no me interesa para nada, con quién se acueste nadie. Pero te digo lo miso, por muy tolerantes que parezcamos nuestra educación nos lleva a rechazar lo que desconocemos.
    Muy buena entrada.

    • #10 por g. el junio 2, 2010 - 23:11

      totalmente de acuerdo, la necesidad de plantear el mundo entre “nosotros” y “otros” (con la otredad como lo diferente y por lo tanto, amenazante en algun nivel) está tan incorporada en nuestra educacion que a veces parece inevitable. lo bueno es no dejar de preguntarnos nunca por qué nos pasa, cuando nos pasa, y poder asi darle pelea, aunque sea un poco.
      salut!

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