el lento.

Julieta es linda. Tan linda que sus compañeros de grado no la miran cuando le hablan, porque se sienten intimidados por esa belleza que tiene mucho de infantil pero preanuncia que será deslumbrante en sólo algunos años más.

Julieta sabe que es linda, y sufre. Preferiría no ser tan linda, ser más como sus compañeras, que envidian en silencio ver como Julieta acapara la atención y para ellas no queda nada de nada, ni del quinto grado que transitan ni de los grados mayores.

Hoy, en el primer baile de su vida, Julieta no puede más de la ansiedad y de la angustia. Ve la noche desvanecerse entre sus manos sin haber conseguido el objetivo primordial: que Fede la invite a bailar.

Está por pasar la hora de los lentos. Se aproximan la torta y el feliz cumpleaños, y Julieta avizora que volverá a su casa triste y decepcionada, porque Fede está contra una pared, rodeado de Pablo y Juan Manuel, y no parece interesado en acercarse a ella.

Fue la que más bailó en el cumpleaños, los chicos se acercaron a ella apenas sonaron los primeros acordes del primer lento de la fiesta. Se fueron turnando en el baile nervioso, incómodo, torpe de los chicos cuando tienen once o doce años y el contacto con el sexo opuesto es una experiencia tan alucinante que se torna inmanejable.

Pero a Julieta le gusta Fede. Fede, con sus kilos de más y sus anteojos culo de botella. Fede, que ahora apenas le llega a la nariz pero el año pasado la pasaba por varios centímetros. Con ese pelo oscurísimo lleno de rulos, que le ganó el apodo de “virulana” cuando los otros chicos se ríen de él y lo golpean jodiendo en los recreos, o lo mandan al arco para que no moleste en la cancha de fútbol.

A Julieta le gusta mucho Fede, y anota su nombre en sus diarios íntimos desde fines de tercer grado, cuando se dio cuenta de que le gustaba tanto estar con él que tenía ganas de estar con él todo el tiempo.

Pero los lentos se están terminando, y mientras Julieta baila con Facu, a quien no mira, así como no la mira él, regla no dicha de los lentos de primaria, piensa en cuanto le gustaría que Fede se animara a sacarla a bailar.

Piensa que no gusta de ella y casi se le llenan los ojos de lágrimas. Desde hace unos meses, Fede cambió: ya no la pasa a buscar los fines de semana para salir a andar en bici y no la invita a jugar a la Play en su casa.

No es que no la haya mirado en toda la noche, de hecho llegaron juntos porque los trajo el papá de él en auto, pero apenas entraron, Fede se alejó y no volvió a dirigirle la palabra en tres horas.

Se termina el tema. Facu la suelta y se va a un rincón mientras Julieta ve el movimiento en la cocina, señal de que la mamá de Nerina está preparando las velitas. Ya no queda demasiado tiempo, a Julieta la apura la desesperación y darse cuenta de que es ahora o nunca. Ésta que empieza es la última canción.

Julieta toma aire, una bocanada profunda. Las mejillas se le ponen rojas de anticipación. Sin pensar en nada, camina decidida hacia donde está su amigo.

El recorrido se hace interminable. Julieta ve como Pablo y Juan Manuel se yerguen y se sacan las manos de los bolsillos, y como Fede evita hacer contacto visual. Ese gesto la acobarda un poco y aminora la velocidad, pero toma impulso y queda parada entre los tres. Fede no puede hacer otra cosa que mirarla. Julieta le clava los ojazos verdes.

–         ¿Bailás?

Pablo y Juan Manuel se empiezan a reír y le dan palmadas en los hombros a Fede, que se mueve para un lado y para el otro con los golpes.

–         ¡Eh, Virulana!

–         ¡Bien Viru!

Las exclamaciones llaman la atención de los demás. Todos miran a Julieta, altísima, parada muy derecha frente a Fede, y a él, que se ha quedado mudo de la sorpresa.

–         ¡Dale Virulana, no seas cagón!

Fede baja la mirada. Por un instante, Julieta cree que lo ha arruinado todo. Ni hablar de salir a andar en bici, ahora Fede no va a querer ni siquiera ir caminando con ella a la escuela.

Está ahí, frente a él, con una mano extendida, y se siente ridícula y tonta y tiene ganas de llorar. Salir corriendo e irse a su casa.

Fede levanta la vista. Sus ojos marrones, aumentados por los lentes se cruzan con los de Julieta, levemente humedecidos con lágrimas que pelean por salir a la superficie como una cascada de humillación. Todavía se sacude de lado a lado mientras los otros silban y gritan su apodo.

Al fin se despega de la pared. No le toma la mano, pero avanza encorvado y le roza el brazo al pasar.

Julieta queda mirando la pared vacía. Se da media vuelta y lo ve ahí, en medio de la improvisada pista, más desmañado que nunca. Camina hasta él.

Ante el asombro de todos, abraza a Fede, que le coloca las manos sudorosas en la cintura. Ambos comienzan a girar al ritmo de la música, mientras Julieta siente que está bailando en las nubes.

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  1. #1 por Concha Huerta el agosto 6, 2010 - 8:06

    Que hermoso relato de un deseo ciego a las espectativas de los jovenes. Muy decidida esta Julieta tuya al arrancarse la espina de la suda. Y el Fede gordo y abochornado llevandose a la princesa a la pista. Un saludo

    • #2 por g. el agosto 6, 2010 - 12:32

      una genia julieta. esa capacidad de decision la habra llevado lejos en la vida, espero. viste que uno se enamora de sus personajes.
      un abrazo,

  2. #3 por El Gaucho Santillàn el agosto 6, 2010 - 8:50

    Buen relato. bien escrito.

    Làstima que generalmente, las cosas no salgan asì.

    Un abrazo.

    • #4 por g. el agosto 6, 2010 - 12:29

      no te creas… siempre hay una bagayera convencida de que lo importante es lo de adentro, por suerte.
      un abrazo,

  3. #5 por Maximiliano Insua el agosto 6, 2010 - 9:40

    Hermoso!! Cuantos recuerdos lindos me trajiste…

    • #6 por g. el agosto 6, 2010 - 12:29

      si, recurri a la memoria emotiva de los bailes. no se si las cosas seguiran siendo de esa manera con los jovenes de hoy en día.
      salut!

  4. #7 por chrieseli el agosto 6, 2010 - 10:11

    Qué enternecedor. Me quedo pensando dónde están Fede y Julieta hoy en día y se me antojan una serie de posibilidades. Dale, próyectate en el tiempo y dime cómo los ves tú hoy. A lo mejor Fede ahora es el tremendo “mino” como decimos por acá, cuando un tipo es extremedamente guapo y deseable o simplemente otro tipo pícnico detrás de un escritorio, con un magister en finanzas y Julieta tal vez o va por el tercer matrimonio, llena de hijos pequeños y aún con sus ojazos verdes que hacen que se pare el corazón o trabaja en la tele con Tinelli.
    Dale, te espero..

    • #8 por g. el agosto 6, 2010 - 12:28

      aaaah, pero eso es para el otro relato, ya lo pense, ya lo pense.
      igual, te adelanto algo: para mi hoy fede se quiere morir al darse cuenta de que el lento de la historia fue el.
      un abrazo,

  5. #9 por GUSTAVO el agosto 6, 2010 - 13:19

    HERMOSAMENTE NOSTÀLGICO!…Cuantos recuerdos…
    …y sì…esas cosas siguen siendo iguales hoy en dìa, las pulsiones humanas, todavìa no han cambiado, ni los sentimientos tampoco por suerte..
    Leete ” El Lago”, de Bradbury
    Besos

    • #10 por g. el agosto 6, 2010 - 13:26

      creo que lo lei, no hay mucho de bradbury que no haya leido, pero lo refresco en mi memoria.
      si, yo me referia a que no se si hoy son tan timidos como era en mi epoca, sin sonar vieja, claro, en las ultimas dos decadas han cambiado algunas cosas.
      un abrazo!

  6. #11 por sombrerera el agosto 6, 2010 - 18:12

    muchas julietas hoy en día, pocos fedes que con un solo empujoncito puedes cambiar las cosas.
    Muchos recuerdos me invaden, le doy las gracias por sus palabras y por haber sacado de mi alma un olvidado recuerdo.
    Saludos

    • #12 por g. el agosto 6, 2010 - 18:15

      muchas gracias a vos, sombrerera por visitar el blog. ojala se repita!
      salut,

  7. #13 por Kill Bill el agosto 8, 2010 - 2:33

    Me acordé de una amiga q decía q cuando lo veía a EL entrar iba viendo como todas se desmayaban a su paso y la gente iba abriendose paso como en una oscuridad y EL solo la miraba a ella mientras caian globos rosas (influencia yanky de las fiestas de graduación, en dicha representación) pero q cierto es q cuando EL “te puede”el mundo no existe…hermoso relato de iniciación! gustóme

    • #14 por g. el agosto 8, 2010 - 2:36

      alégrome! gracias por la visita, kill bill, y ojala encuentres mas cosas que te gusten por acá.
      salut,

  8. #15 por micromios el agosto 9, 2010 - 8:42

    Si no te importa miro la historia al revés y sin las gafas. Aun recuerdo el agradable pisotón como si fuera hoy y que cambié el desodorante por el antitranspirante duerante una buen a temporada.
    Agradable relato.
    Salut
    Por cierto te cambiaste la decoración no?

    • #16 por g. el agosto 9, 2010 - 14:04

      gracias carme. si, le cambie el aspecto, como para probar algo nuevo, vio.
      un abrazo

  9. #17 por Juan Sebastián Olivieri el julio 5, 2011 - 10:23

    Vienen los recuerdos. Todos juntos. No sabía que tenía tantos.
    ¡Gracias por despertarlos!

    “…cuando tienen once o doce años y el contacto con el sexo opuesto es una experiencia tan alucinante que se torna inmanejable…”

    “…Fede, que ahora apenas le llega a la nariz pero el año pasado la pasaba por varios centímetros…”

    Dos frases que hicieron que el repaso fuera muy verdadero.

    (…me parece que íbamos a los mismos bailes)

    • #18 por g. el julio 5, 2011 - 10:32

      me parece que esos bailes eran todos medio iguales eh.
      gracias por leer, sebastián.
      abrazo

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