en el horno.

(disgresiones durante la sudestada)

Cocinados, así estamos.

No tenemos mucho sentido y no encontramos la lógica de los eventos ni las palabras, pero buscamos y en el proceso nos vamos cociendo, la piel se agrieta y las manos se ajan. Las manos que nunca fueron elegantes y estilizadas, sino pequeñas y sufridas porque son el contacto primario con el mundo, junto con la boca que se aferra a la teta de la que mama y a la que siempre quiere volver.

Las manos callosas por el calor y el frío y las tareas difíciles, por la guitarra como tabla de salvación, intento fatuo de entender la música, con cicatrices de juegos infantiles y no tanto, con alguna quemadura y líneas de la vida y el corazón que esperamos sean largas y profundas.

Queremos creer en algo pero no hay nada en qué creer y pasamos el tiempo tanteando a ciegas y buscando inspiraciones y momentos que eternizar y si no están los inventamos para saber que sí, que existe la felicidad aunque no la alcancemos y no la sintamos, y la conozcamos sólo por lo que nos cuentan que le paso al amigo de un amigo de un amigo alguna vez, esa vez en la que fue feliz.

Fritos, a punto, pasados.

Los días como hoy en que la lluvia arrecia y el viento la acompaña recordándonos que no importa qué tanto nos queramos proteger, llega el día en que somos una hormiga, un número, una placa en el cementerio.

Y vos me decís que todo va a salir bien, pero no te creo, no te creo porque ya te escuché y comprobé que mentís al decir esas cosas, porque nada sale bien, todo irremediablemente sale mal en algún momento, las probabilidades siempre tienen como resultado la muerte sin importar que sean de una en un millón, porque esa una siempre llega.

Y me palmeás la espalda y me alentás a seguir y yo no puedo, no puedo conmigo ni con vos ni con nada, pero vos te refugiás en un estúpido optimismo que para mí es negación pero vos pensás que es lo que hay que decirme para que no me hunda porque te asusta hundirte conmigo en el fango del reconocimiento de que no importás vos y no importo yo y no importa nada este momento ni lo que hagamos, cuando no hay más que un camino que está trazado y que vamos a tener que seguir a pesar de los cadáveres que pisemos para avanzar, los de los que se rindieron antes que nosotros y ahí delante está el hueco que nos espera a nosotros cuando nos cansemos de andar y decidamos echarnos a descansar un ratito que va a ser la eternidad, cuando los que nos pisen sean los otros que todavía siguen porque llegaron después que nosotros, una mera cuestión temporal.

Quemados.

Llega la hora en la que el espejo devuelve la imagen de la derrota y no te conocés en esa cara surcada de arrugas y marcas, tan distinta, tan distinta a la que tenías hace un rato nomás, cuando tenías seis años y el mundo por delante y querías ser médico o presidente, querías ser algo y no lo sos, sos los restos de los sueños que tuviste alguna vez y los sueños son lo único que te queda y el motivo por el que le das para adelante con la espalda cada vez más vencida y la cara cada vez más gastada.

Y tu mirada de pena mientras me escuchás llorar y maldecir me recuerda a cómo cocinar un sapo y me confirma que los sapos y nosotros somos lo mismo, y que nadie se percata de su extinción cuando sucede a fuego lento.

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  1. #1 por El Gaucho Santillàn el septiembre 2, 2010 - 12:06

    Peo màs allà, hay otra cosa.

    Hay algo màs.

    A nadie le importa? A mì, SÌ me importa.

    No es optimismo, o negaciòn.

    Es Fe.

    Un abrazo.

    • #2 por g. el septiembre 2, 2010 - 12:50

      a mi tambien me importa, un poquito, aunque se me dificulta lo de la fe, prefiero llamarlo humanismo.
      suerte que sigue importando aunque no importa para qué importa, no?
      gracias gaucho!, siempre sos el primero en comentar, me abris la vía de comentarios.
      un abrazo

  2. #3 por D. el septiembre 2, 2010 - 12:32

    Este mundo necesita pesimismo. Un pesimismo de corte idealista, que encuentre en cada una de nuestras miserias las preguntas que nos hagan entender que somos los únicos responsables de toda esa mierda suburbana que tapa las alcantarillas de la libertad y la hace reventar en pedacitos podridos que se estrellan contra el espejo retrovisor de nuestro puto automóvil sin frenos, estancado en la ciénaga de una ilusión capitalista que hace mucho tiempo metimos en la alcancía de nuestra dignidad.
    Más pesimismo, mejor vida.
    Te quiero.

    • #4 por g. el septiembre 2, 2010 - 12:50

      eso, eso. puede ser un slogan de campaña. presentate que yo te voto.
      abrazo,

  3. #5 por MX el septiembre 2, 2010 - 12:58

    Bien, bien, suelta y fuera de caja, me gusta. Siempre me interesó la parte más personal del asunto, porque es la más oscura. Está bueno ver como vas cayendo bajo mi influencia! jejejeje.

    • #6 por g. el septiembre 2, 2010 - 14:06

      obviamente, sabes que sos mi muso inspirador. aunque lo de fuera de caja, no se si tomarlo como halago o insulto.
      abrazo,

  4. #7 por Concha Huerta el septiembre 2, 2010 - 17:46

    Triste reflexión de alguien agotado de pretender alcanzar lo que no puede. La verdad a veces es más dura de lo que aceptamos que sea. Un saludo

    • #8 por g. el septiembre 2, 2010 - 22:06

      si, conche, la verdad suele ser mas dura de lo que estamos dispuestos a aceptar.
      gracias por pasar, un abrazo!

  5. #9 por Tauro el septiembre 4, 2010 - 4:15

    Ese transcurrir que se eclipsa tras lo cotidiano, tras los proyectos que no importan mas que para rellenar el tiempo que nos queda.
    Muy buen relato!!

    • #10 por g. el septiembre 4, 2010 - 13:57

      gracias mi querido. muy bueno verte por aca.
      abrazo,

  6. #11 por Cristian el septiembre 6, 2010 - 20:02

    Un golpe de realidad para los sobreadaptados a la mierda, que todos los días creen conquistar al mundo con una falsa sonrisa capitalista. Un ejemplo del seguro de eternidad mas confiable y con el que todo venimos: la muerte. Lo demás es claro.

    • #12 por g. el septiembre 6, 2010 - 20:41

      si es claro, contamelo, porque a mi me cuesta tanto entenderlo…
      gracias por leer, como siempre, y nos estamos viendo.
      un abrazo,

  7. #13 por blopas el abril 20, 2011 - 12:37

    Otra frase del carajo: “…nadie se percata de su extinción cuando sucede a fuego lento”. Impresionante, me la llevo para todo el día.
    Por lo demás, alguna vez le dije al Sr. MX que para mí la fuerza más importante para el avance del mundo es la negación. Si no, justamente porque estamos en el horno desde hace mucho, el suicidio debería ser masivo.
    Felicitaciones, me gustó.

    • #14 por g. el abril 20, 2011 - 12:53

      por supuesto, blopas, la negación (que muchas veces se confunde con optimismo) es el motor de la humanidad. si realmente pudiésemos vernos como individuos y como sociedad en la real medida de nuestra insignificancia, no queda ni uno. por suerte existe el autoengaño, je.
      abrazo!

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