canillita.

Mi primer trabajo fue como canillita.

Mi papá se pasó la mitad de su vida llevando adelante el quiosco de diarios que fue el sustento de la familia hasta que lo vendió, unos meses antes de morir.

Cuando yo tenía 17 ó 18 años, ya no recuerdo, conseguir trabajo era un asunto complicado. Mamá consideró que no era sano para mí pasar las vacaciones descansando de la escuela o la facultad, por lo cual me propuso trabajar en el negocio familiar, así que comencé el laburo que realizaría durante tres veranos más, hasta conseguir mi primer trabajo de oficina.

A las nueve de la mañana de lunes a viernes me tomaba el tren desde provincia hasta capital, y a las diez estaba en el quiosco, donde mi padre me esperaba ansioso. No hubo un solo día en que no estuviera feliz de verme llegar, se le notaba en la cara y en la alegría del saludo.

Tener un trabajo como el que tuvo mi viejo no era fácil: todos los días – salvo Pascua, Navidad y Año Nuevo – se levantaba a las cuatro de la mañana, sábados y domingos incluidos, para salir a trabajar en un puesto en la vía pública con lluvia, frío, sol o viento.

Las veces que no tenía quien vendiera en la calle – porque eran malas épocas y la escasa ganancia y el horario sacrificado no ayudaban a que los pibes que venían se quedaran mucho tiempo -, lo hacía él, mientras yo me quedaba en el puesto asomándome de a ratos para verlo caminar entre los coches, antes que cortara el semaforo.

El quiosco estaba en Barrancas de Belgrano, al lado de la estación de tren Belgrano C de la línea Mitre. Cuando me tocaba hacer el reparto, salía con un manojo de llaves de edificios cercanos y una pila de diarios en un morral. Recorría las calles en subida y en bajada, entraba en palliers ajenos, montaba en ascensores y pensaba en cómo vivirían esas personas que recibían el diario en sus hogares, soñando ya entonces con el día en que tuviera mi propio departamento, decidiendo como cuál de todos esos sería (mi familia tiene casa en el conurbano, y los edificios de capital se me antojaban el máximo exponente de la vida urbana que ansiaba para mí).

En el quiosco aprendí muchas cosas que desconocía:

Aprendí que puede haber poetas callejeros ocultos detrás de viejos inmigrantes españoles, que no compran el diario pero te regalan unos versos con tu nombre.

Aprendí que existían mujeres como Sarita, que era muy mayor y tenia la piel curtida por una existencia de sobrevivir, y que un par de veces por semana pasaba a vernos y se llevaba algunos diarios que vendía por ahí, para comprarse algo de comer y poder dormir en algún lado.

Aprendí que la calle está llena de buscas y que muchos de ellos disfrutan de la compañía y la charla con los diarieros.

Escuché uno de los chistes que más gracia me hizo, cuando una mujer preguntó como llegar desde ahí al cementerio de Chacarita, y mi papá le sugirió pararse en medio de la calle frente a los coches. A la señora no le hizo mucha gracia, pero mi viejo no paraba de reírse.

Aprendí que la radio puede ser una excelente compañía, y que los diarios y las revistas escriben mucho para decir poco.

Aprendí que hay mujeres solas cuyo máximo placer es esperar la llegada de las revistas Predicciones, Para ti, Caras o Gente.

Aprendí que muchos hombres compran Diario Popular para ver a las chicas semidesnudas de la contratapa.

Pero lo más importante que aprendí fue quien era mi papá, que siempre me esperaba para comprarme el café con leche con medialunas de grasa, exactamente como a mí me gustaba.

Que me presentaba a todos los que llegaban al quiosco y se ponía ancho de orgullo en la misma medida en que yo me ponía roja de vergüenza cada vez que alguien le comentaba como si yo no estuviera ahí alguna de esas cosas que se les dicen a los padres que exhiben a sus hijos para quedar bien.

Que era un hombre bueno pero cabrón. Sobre todo si a alguien se le ocurría, un lunes a la mañana – si por esas cosas River había perdido, cosa que en esa época no sucedía demasiado – burlarse de la camiseta.

Aprendí a amar el fútbol y a charlar de formaciones y estrategias con soltura, porque no tengo hermanos varones y papá era feliz cuando hablaba de fútbol conmigo.

Lo vi atender con un gorrito ridículo de color blanco y rojo después de ganar algún campeonato, y no sentí nada de bochorno por eso, al contrario, lo festejé y alenté incluso cuando su mejor amigo, bostero empedernido, se burlaba de él con la sangre en el ojo.

Fui su confidente en el camino de vuelta, mientras escuchábamos tangos en la 2×4. Y me pregunté una y otra vez como un tipo que se encogía de hombros tan seguido podía estar casado con mi mamá, que se hace problema por todo, igual que yo. Mucho después entendí que justamente por eso pasaron 32 años juntos.

Aprendí a relacionarme con mi viejo de nuevo, después de una adolescencia de incomunicación mutua. Supe que nunca sería un hombre de palabras profundas, pero siempre estaría al lado mío, ufanándose de lo que hiciera, aun si no podía explicar correctamente cuál era la carrera que estaba estudiando.

Después crecí y los trabajos no fueron tan gratificantes ni divertidos, pero el lazo nunca se rompió.

Hoy mi viejo cumpliría 71 años. Por esas cosas que pasan, se plantó en setenta sin pedir retruco.

Yo estuve con él la última noche. Y como él hablaba de mí, con el mismo orgullo y el mismo amor, lo recuerdo todos los días.

Feliz cumpleaños pá. Estoy haciendo fuerza para que zafemos del descenso este campeonato.

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  1. #1 por fanou el septiembre 8, 2010 - 7:34

    Que conmovedor, que tierno…
    Me ha gustado mucho.

    • #2 por g. el septiembre 8, 2010 - 17:19

      gracias yolanda.
      un abrazo

  2. #3 por El Gaucho Santillàn el septiembre 8, 2010 - 8:53

    Es emocionante.

    Recordàlo.

    Mientras lo recuerdes, estarà vivo.

    Un abrazo.

    • #4 por g. el septiembre 8, 2010 - 17:19

      si si, estoy en eso, gaucho. dudo que lo olvide, salvo que me agarre el alemán, je.

  3. #5 por Vi el septiembre 8, 2010 - 10:24

    “pero siempre estaría al lado mío, ufanándose de lo que hiciera, aun si no podía explicar correctamente cuál era la carrera que estaba estudiando.”

    El fondo de cocción, del que hablaste en tu anterior entrada. Imagino que un padre así, debe dejar un buen fondo de cocción dentro de uno.
    Abrazo

    • #6 por g. el septiembre 8, 2010 - 17:20

      buena relacion. y la respuesta es que si, dejó.

  4. #7 por chrieseli el septiembre 8, 2010 - 10:30

    Me ha impresionado la sencillez y la ternura que desprenden tus palabras, al describir a un personaje tan entrañable. La rusticidad de su medio (la calle) no le tocó en lo más mínimo, sino todo lo contrario, lo hizo sabio y diligente, orgulloso e inspirador.
    Un abrazo

    • #8 por g. el septiembre 8, 2010 - 17:21

      es que a veces las cosas estan tan claras que no es dificil contarlas, y eso se nota.
      un abrazo,

  5. #9 por annefatosme el septiembre 8, 2010 - 14:20

    Cuanta ternura destilan tus palabras. Cuanto amor descrito a través de pequeños gestos. Has conseguido emocionarme. Una carta, porque de alguna manera lo es, que cualquier padre quisiera recibir.
    Un abrazo,

    • #10 por g. el septiembre 8, 2010 - 17:21

      ojala durante el tiempo en que estuvo acá conmigo se lo haya hecho notar de alguna manera, anne.

  6. #11 por micromios el septiembre 8, 2010 - 16:49

    Parece imposible pero cuando algo es muy sentido se transmite a través de la red como si lo estuvieras contando aquí delante mio, en la otra punta del mundo y yo te mirara a la cara y te dijera ¡qué hermoso!
    Salut

    • #12 por g. el septiembre 8, 2010 - 17:24

      entonces me hice un viaje hacia las tierras de mis ancestros, al menos en tu imaginacion.
      me alegro por eso, y por haber tendido ese puente de palabras que me contás.
      un abrazo,

  7. #13 por Nadia el septiembre 9, 2010 - 12:59

    Y hablando del enojo que se refleja en tus posts, me parece increible que justamente hayas podido romper con eso recordando a tu papá.
    (Yo estaría muy enojada)
    Lograste transmitir algo que no se qué es. Solo se que me quedo con lagrimas en los ojos.
    “Canillita” muestra que cuando se trata de escribir, podes subir y bajar y siempre siempre te sale bien.
    Un abrazo.

    • #14 por g. el septiembre 9, 2010 - 13:55

      ya me enojé, y ya se me pasó. porque con quien me voy a enojar? en dios no creo, la vida no tiene la culpa, q se yo.
      si no sabes, pero te llego, lo q transmiti es lo que queria, y me encanta que todos ustedes puedan conocer a mi papa a traves de mis ojos, y seguro me quede corta en la descripción.
      gracias por los elogios, creo q un poco inmerecidos, y por leer.
      un abrazo,

  8. #15 por Concha Huerta el septiembre 9, 2010 - 14:01

    Preciosa elegia contada con la sabiduria casi infantil de un alma de artista. Dibujas una vida con un rosario de instantes. Dibujas un amor con imagenes que me hacen asomar lágrimas. Un saludo a ti y a tu padre, donde quiera que este.

    • #16 por g. el septiembre 9, 2010 - 16:36

      gracias, concha, por haberte dejado emocionar por mis palabras. como ya dije, es un placer para mi presentarles a mi padre a través de una seleccion de los mejores recuerdos que tengo de él.
      un abrazo,

  9. #17 por cecilia el septiembre 9, 2010 - 17:11

    es lo más tierno y sincero que escribiste hermosa ¡¡¡ me emocionaste .

    • #18 por g. el septiembre 9, 2010 - 17:11

      gracias ceci!
      beso grande,

  10. #19 por Adriluden el septiembre 12, 2010 - 17:38

    Entré por tu publicación en la página de oblogo y me sorprendiste. “Canillita” siempre fue una palabra que para mí encerró un montón de cosas, no sabía por qué y vos las explicás perfecto en tu post. Todo lo que rodea al personaje es un mundo como aparte. Tu relación “mágica” con tu papá es emotiva y a la vez energizante. Me encanta leer los comentarios de los demás y ahí podés ver qué bien que transmitiste tus sentimientos a tus lectores. Quedáte tranquilo que tu papá siempre supo que lo querías, por eso estaba tan feliz de verte llegar. Te felicito, me encantó!

    • #20 por g. el septiembre 12, 2010 - 18:44

      gracias y bienvenida, adri!
      yo creo que si, que sabia, como yo sabia lo mucho que me queria el, asi sin palabras que fueran necesarias. espero que aca encuentres más cosas que te sorprendan y te gusten.
      saludos,

  11. #21 por blopas el julio 14, 2011 - 8:36

    Me encantaría poder escribir así.
    Gracias.

    • #22 por g. el julio 14, 2011 - 8:37

      gracias a usted.
      abrazo.

  12. #23 por kariu2 el mayo 24, 2013 - 14:51

    Qué bien me hace saber que los buenos recuerdos son sanadores de ausencias. Me gustó mucho!! Beso grande.

    • #24 por g. el mayo 24, 2013 - 14:56

      gracias kari, abrazo!

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