otra gente.

Lo que yo te quiero decir cuando te digo que veamos otra gente no es que nos separemos, Roberto. Así que deja de armar esa valija, por favor, y no hagas tanto alboroto.

¿Te das cuenta? Con vos no se puede hablar, enseguida malinterpretás y agarrás cualquier cosa para el lado de los tomates. Dejá de mirarme con esa cara de perro apaleado, te pido, que no te estoy diciendo que te voy a dejar.

No es que no te quiero, como no te voy a querer, sos un tipo bárbaro, mi compañero de toda la vida, el padre de mis hijos, el abuelo de mis nietos. Sos bueno, cariñoso, inteligente, divertido y nos llevamos fantástico después de tantos años de matrimonio.

Es que estoy aburrida, Beto, y necesito experiencias nuevas y que vos me hagas la gamba en esto. Yo no quiero ser una mina de esas que se quejan todo el día porque el marido no las atiende o porque el marido les reclama cosas. Quiero seguir siendo como soy, estoy bien así, necesito un cambio nomás.

Bueno, no te me pongas en moralista, si vos también estás aburrido, yo lo noto. Desde que se fue el último de los chicos merodeás por la casa sin saber qué hacer.

No, prestame atención a ver: no creo que no me quieras más, ni me quejo de que me ignores, esto para mí es un paso natural en la vida de una pareja, y te lo dije siempre. Yo prefiero blanquearte las cosas antes que irte por atrás, porque no me gusta andar mintiendo y engañando. Y me parece que como somos adultos podemos charlar de esto sin ningún problema, pero se ve que me equivoco.

Claro que me sigue gustando el sexo con vos, como no me va a gustar. Pero es como comer todos los días el mismo plato, vos conocés la analogía. Llega un momento en que necesitas probar otra cosa, para que el estómago se te desacostumbre del sabor de esa comida que tanto te gusta y cuando la volvés a comer tiene un sabor nuevo.

¿Que qué quiero decir con “veamos”? Veamos como metáfora, que sé yo, “veamos”, así entre comillas, como decir tengamos citas, salgamos a tomar un vino o una cerveza y veamos qué pasa. En ese sentido.

¡No llores más, Roberto! Al final en serio, tenía que haber hecho la mía calladita, y tomarte a vos de boludo, como hacen las demás parejas.

Yo no sirvo para eso, y vos lo tendrías que saber mejor que nadie. Yo creo en las cosas de frente, y no pensé que te fueras a poner así. Si apenas me das bola, hombre. No hace falta que te defiendas, no te estoy acusando, yo lo entiendo eso. No te necesito todo el día encima mío ni mucho menos, justamente por eso estoy proponiendo que veamos otra gente.

No sé que gente, Roberto. Otra gente. No, no tengo otro, ¿me estás cargando? … ¡y, parece, parece, porque justamente estoy hablando con vos para evitar ese tipo de planteos y vos paf, me lo hacés montado en una telenovela que no sé de donde la sacás!

Digo que nos permitamos experiencias nuevas antes de llegar a la incapacidad por demencia senil, que vivamos cosas, que nos arriesguemos a salir de este cascarón que armamos y esta bueno, pero no es todo, afuera hay un mundo que sigue estando donde lo dejamos hace veinte años, y nos lo estamos perdiendo.

Si, una pareja abierta, Roberto. Eso mismo, una pareja más libre. Pero siempre una pareja, claro. Yo no me puedo imaginar la vida sin vos, ni quiero tampoco.

Y sí, obvio que me da miedo que te vayas con otra, pero seamos sinceros: ¿Quién nos va a aguantar como nos aguantamos nosotros?

Bueno, ya, tranquilizate. Prometeme que lo vas a pensar, y lo hablamos en unos días, ¿si? Dale, secate las lágrimas y vamos a cenar que la comida está lista. Te hice los tomates rellenos que tanto te gustan.

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  1. #1 por El Gaucho Santillàn el septiembre 27, 2010 - 9:05

    Y todo sigue igual.

    Pero no tan igual. Solo por fuera,

    Buen retrato de algo cotidiano. Bien escrito.

    Un abrazo.

    • #2 por g. el septiembre 27, 2010 - 18:31

      claro, pequeñisimos cambios que permitan que todo lo que queremos siga igual. es una cuestion de flexibilidad, te diria.
      un abrazo,

  2. #3 por chrieseli el septiembre 27, 2010 - 16:21

    Me ha gustado este monólogo cargado de sensaciones, de aprontes por los años que vienen, de pesares por los que ya se fueron. Un ejercicio sano, tal vez, pero poco usual en nuestra sociedad. No me imagino a mi vieja saliéndole con este discurso a mi papá. Será que es siempre más aceptable, justificable si pasa al ladito tuyo?
    Un abrazo

    • #4 por g. el septiembre 27, 2010 - 18:34

      yo creo q si, creemos que nuestros mayores han dejado de desear cosas, las que sean, hace rato, pero decime si no seria una sorpresa enterarte que tu vieja es capaz de decir algo como esto, no importa sobre que? una mujer que plantea argumentos tan bien pensados y tan “sanos” en algun sentido, en cuanto a la honestidad consigo misma y el otro al que quiere, es una maravilla, y yo espero que haya muchas mujeres asi. y hombres, claro.
      abrazo

  3. #5 por Vi el septiembre 28, 2010 - 9:35

    …porqué llorará tanto Roberto, no? Es una idea que me quedó flotando desde que lo leí, y no logro encontrar la respuesta. Se me ocurren mil opciones. Ya sacaré una conclusión, pero me dejó pensando. Por momentos creo que ella pudo proponerlo porque sabía que él reaccionaría así. Se lo hubiese dicho si Roberto era capaz de responder que si?
    Abrazos

    • #6 por g. el septiembre 28, 2010 - 20:38

      yo creo q si, se lo hubiera dicho igual, y que roberto llora porq tiene miedo de que le cambie la vida cuando no esta preparado.
      pero bueno, son interepretaciones.
      abrazo,

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