mártir.

Etelvina le cuenta a quien quiera oírla que ella volvió de la muerte.

De esa forma ha ganado no pocos nuevos amigos que le creen ciegamente, desesperada como anda la gente por eso de comprobar que sí hay vida después del último suspiro.

Etelvina explica que estuvo clínicamente muerta durante cinco minutos durante los cuales vio:

A todos sus seres queridos.

Un campo de fresas que se extendía interminable frente a ella.

Un cielo diáfano naranja y violeta que de a ratos viraba al rosado amanecer.

Ángeles cantando canciones celestiales bellísimas e inolvidables que ella no puede reproducir porque están compuestas de sonidos que no puede imitar el ser humano.

Rostros amistosos por doquier y animales salvajes en estado de docilidad.

Dice Etelvina que nos aguarda tras esta vida una existencia plena y llena de gloria, que no existe el infierno tan temido, que solo hay beatitud y descanso luego de este calvario.

Etelvina ahora recibe en su casita de dos ambientes a incontables personas que se acercan como en una procesión para escucharla – el boca a boca es poderoso cuando se trata de fe – y soñar con el día en que puedan llegar a ese campo de flores. Que difunden la palabra de Etelvina como si la hubieran escuchado de dios en persona y que recomiendan a los escépticos visitarla, porque una vez que se la ha visto no se puede dudar, tan segura se la ve, tan convencida, tan sincera y humilde que no es posible que sea sólo otra farsante de esos que pretenden aprovecharse de los inocentes.

Pero Etelvina sí miente.

Miente para no asustarlos a todos.

Miente cuando va a la iglesia y mira la cruz delante de los otros acólitos que la observan mientras dirige la mirada arrobada hacia el Jesús de mármol, como si compartiera con él un secreto, como si fuera parte de una élite privilegiada.

Porque Etelvina no recuerda nada de esos cinco minutos. Nada de nada. Es decir, murió y volvió gracias al oficio de un paramédico y un carro de resucitación y no pasó nada durante ese rato.

Ni hubo jardín, ni ángeles, ni personas ni animales.

Vacío.

Peca al mentir con la tranquilidad que le da el conocimiento de que al final no hay castigo y el pecado no se paga. Peca y sufre en silencio para no contar la terrible verdad: ella sabe que la muerte es la falta de todo.

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  1. #1 por El Gaucho Santillàn el octubre 6, 2010 - 9:09

    Pobre Etelvina.

    Es una pobre mujer equivocada.

    Como muchos, NECESITA creer, que las malas acciones, no se pagan.

    Que no hay nada mas allà. Que todo esto, es casualidad. Que no hay un Creador. Que somos perros.

    Claro. Es màs fàcil asì. Las propias bajezas, se aceptan màs fàcil. No tendràn castigo!

    Ojalà Dios la ilumine. De lo contrario, cuando se dè cuenta, serà tarde.

    Un abrazo.

    • #2 por g. el octubre 7, 2010 - 20:31

      querido gaucho, el problema de etelvina fue precisamente ese, vio que no había luz donde creyó que sí. de cualquier forma, su pecado no es tan grave como para merecer castigo, peca por piedad nomás.
      un abrazo y gracias por leer – y por creer, claro -.

  2. #3 por chrieseli el octubre 6, 2010 - 10:40

    Me gusta como arranca este cuento, me gusta la imagen de la sobreviviente pontificada por el deseo de creer, de todos los que la rodean.
    La imagen bucólica de los campos llenos de flores, de los animalitos saltando, un jardín del Edén que no logro definir quién situó en nuestro incosciente colectivo (sería Miguel Angel?). Me gusta como, sin embargo, desnudas la charada y nos abofeteas con la cruda realidad, que no hay vuelta, que no hay conejitos rosados, sólo un largo y crudo silencio.

    • #4 por g. el octubre 7, 2010 - 20:35

      del que solo somos conscientes si nos enteramos, como le paso a etelvina.
      no se si fue miguel angel, fijate que otras religiones tienen paraisos similares. sera porque en el fondo es un sueño compartido?
      abrazo

  3. #5 por Vi el octubre 6, 2010 - 10:54

    Tiene un ritmo como las olas que revientan contra un muro. Viene tranquilo, apacible, casi que dan ganas de creerle a Etelvina. Y de pronto aparece el cachetazo, para mí, en la frase “carro de resucitación”, y el final, bueno, con decir “la falta de todo” está todo dicho.
    Y Etelvina que puede mentir gracias a la complicidad de los demás. Porque todos saben que es mentira.
    Abrazo

    • #6 por g. el octubre 7, 2010 - 20:35

      si lo saben no lo creen y ahi radica la fuerza de la fe.
      gracias por leer, vi!
      abrazo,

  4. #7 por Elena el octubre 6, 2010 - 13:56

    Cuando he empezado a leer me he dicho Etelvina miente, y grata sorpresa me he llevado al descubrir que, efectivamente, mentía. Mujer compasiva Etelvina, le dio pena que los demás descubrieran que todo lo que creen es nada. Me gustó tu post.

    • #8 por g. el octubre 7, 2010 - 20:36

      gracias elena, y bienvenida, espero que sigas pasando, asi como te aseguro que yo pasare por el tuyo porque me gusto mucho lo que encontre.
      abrazo,

  5. #9 por Claudia Ibañez el octubre 6, 2010 - 18:43

    Con un amigo siempre nos preguntamos por qué cuando se salvan le dan el mérito a dios y no al médico que se rompió el lomo estudiando, a la enfermera que labura por un sueldo de mala muerte y a una larga cadena de humanidad que persiguió el conocimiento y hace las cosas como corresponde…siempre tuve curiosidad de tu blog, Chrieseli me empujó y hoy me hago tiempo. Me gusta lo que he encontrado. Saludos!!

    • #10 por g. el octubre 7, 2010 - 20:37

      gracias a chrieseli entonces, y gracias a vos por hacerle caso, voy a devolverte la visita.
      es cierto lo que decis, parece que a veces es mas facil reconocer el merito en abstracto.
      abrazo,

  6. #11 por Concha Huerta el octubre 7, 2010 - 10:55

    Una mujer que ha optado por sembrar esperanza en un mundo en que cada vez hay mas escépticos sobre la tan manida otra vida. Mas vale intentar disfrutar de los momentos de la vida que después creo que se va a disfrutar poco… ni campos de fresas ni ángeles ni nada..Yo me conformaría con disfrutar del silencio esta ciudad mía es tan ruidosa. Un saludo

    • #12 por g. el octubre 7, 2010 - 20:39

      jejeje, es verdad. como será ese silencio? seria interesante saberlo, es una pena que tal vez no vayamos a ser conscientes de él. mientras tanto sufriremos el ruido de nuestras enormes ciudades ruidosas.
      abrazo,

  7. #13 por Cristian el octubre 13, 2010 - 20:30

    Te acordas de algo de antes de nacer? Similar no?

    Beso enorme.

    • #14 por g. el octubre 15, 2010 - 0:10

      me acuerdo que estaba apretada, je.
      beso!

  8. #15 por Vane el octubre 19, 2010 - 8:47

    Tu post me hizo acordar a la pelicula de terror francesa Martyrs (2008), de Pascal Laugier. Peliculón de culto, muy comentada en todos los festivales internacionales. Si todavia no la viste bajatela de taringa. Beso.

    • #16 por g. el octubre 19, 2010 - 12:30

      la voy a chusmear, espero q no sea igual igual, porq juro q no la vi!
      viste como es, dicen que todo esta inventado, todas las historias depositadas en ese gran almacen que es la conciencia colectiva, puede ocurrir que muchos contemos lo mismo sin saber que lo estamos repitiendo.
      abrazo,

      • #17 por Vane el octubre 19, 2010 - 19:45

        El transfondo es sobre qué hay más alla de la muerte. Es una gran película pero te adelanto que es bastante heavy y te recomiendo mucho mucho que no la veas sola (yo la vi con dos amigos varones y sentada bien en el medio de ellos). Y si podés, prendé todas las luces de tu casa 🙂 Pero no te vas a arrepentir.

      • #18 por g. el octubre 19, 2010 - 20:40

        te digo que ta compre eh. ahi me la bajo.
        abrazo!

  9. #19 por Ana Maria Banga el octubre 27, 2010 - 3:15

    Será verdad que no existe la luz al final del camino??

    • #20 por g. el octubre 27, 2010 - 11:29

      acá etelvina dice que ella estuvo y que no.
      beso!

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