carolina.

Esta mañana supe que no tenía más opción que salir de casa. Las provisiones se estaban agotando y no me gusta no tener reserva. La supervivencia es en gran parte previsión: si tengo que salir del refugio en medio de la noche o de un ataque, es mejor estar preparada.

No serían más que las ocho de la mañana y la calle estaba desierta. A una cuadra de distancia vi el humo que salía de los restos de un coche que habían prendido fuego, los escuché durante la noche, golpeando, gritando, incomprensibles.

Me aseguré la escopeta en el hombro y comprobé una vez más el estuche de la .45. El olor a quemado que despedía el auto me llegó mezclado con el vaho de la basura y los cadáveres en descomposición que abundan aquí y allá y a los que ya me acostumbré tanto que ni los veo. El calor no ayuda a dispersar el hedor, más bien lo contrario, así que me subí el pañuelo hasta la nariz para atenuar aunque sea en parte las nauseas que me sigue provocando el olor mezclado con la humedad.

Qué tiempos de mierda me tocó vivir, pensaba, mientras caminaba mirando en todas las direcciones hasta el depósito improvisado que me conseguí de pura suerte a un par de cuadras. Recordaba los viejos tiempos, antes de que estallara la crisis, la epidemia que se expandió incontrolable y se llevó rápidamente a los débiles. Ellos no fueron el problema, los fuertes sí, pensaba. Los que hacían deporte y no fumaban y no chupaban, los que se cuidaban de la muerte. Me hizo gracia lo sobrevalorada que estaba la salud antes. Lo protegidos que estábamos.

En eso andaba mi cabeza cuando llegué a la esquina y vi a una mujer a unos diez metros. Tendría unos setenta años y estaba parada con la mirada perdida. Llevaba pantuflas de esas que se usaban hace unos años, dos conejos de peluche que en sus buenas épocas debían haber sido blancos, pero que ahora eran gris oscuro con algunas manchas color marrón.

La ropa que traía puesta no estaba en mejores condiciones: un batón de tela fina estampado en flores, rasgado y amarillento, con manchas en toda la parte inferior, y un saco manchado con algo oscuro que tanto podía ser sangre ajena como mierda propia.

No me vio. Me quedé quieta con la mirada clavada en ella para confirmar que era de los dementes pasivos, como suele ocurrir con los mayores. De repente hizo un movimiento espástico con la boca. Creí que iba a tirar un beso al aire – ¿me iba a tirar un beso a mí? – y no pude evitar llevar la mano a la pistola. La boca se le abrió y salió una flema color oscuro que cayó vertical, lenta, hacia abajo. Vi la saliva balancearse en el aire, deslizándose hasta que chocó con el batón en la curva de los pechos caídos y aplastados. Me tapé sobre el pañuelo para frenar la arcada. Ahí se fueron las ganas de desayunar a la vuelta. Por otra parte, es un consuelo sentirlas. Me siento humana cada vez que siento asco.

Seguí caminando hacia el depósito, acordándome de lo mucho que me gustaba el calor en los días anteriores al colapso y en cómo lo odio ahora que las altas temperaturas hacen que los dementes se exciten y corran desnudos por la calle gritando hasta el atardecer. Llegué a la puerta y empecé a abrir los candados. Esta parte siempre me pone nerviosa, me lleva demasiado tiempo y tengo miedo de que un normal me vea y se acabe la tranquilidad de tener este almacen personal a mano. Nunca tuve que matar normales, no sé si me lo bancaría, somos tan pocos los que quedamos.

Mientras tachaba de la lista los ítem que reponía – latas de conservas, papel higiénico, agua, arroz, leche en polvo, café, galletas, dulces, alimentos deshidratados, fideos, cigarrillos, whisky – se me vino el sabor de las manzanas frescas y se me humedecieron un poco los ojos. Qué bueno sería conseguir algunas semillas para agregar a la huertita del balcón. Abrí la puerta con cuidado y asomé la cabeza para asegurarme de que el camino estaba despejado. La vieja de la esquina se había movido y ahora estaba en la bocacalle mirando hacia la nada en mi dirección. Repetí los movimientos estudiados de cierre del depósito: cerradura principal, cerradura secundaria, candado superior, candados del medio y candado inferior.

No fue hasta el último que escuché los pasos apurados. Casi la tenía encima. El movimiento fue todo uno. Parate, sacá el arma, dispará. Los pájaros en los árboles volaron con el estruendo, batiendo las alas y las hojas. Me llevé la mano al pecho para calmar el corazón, desbocado por el susto. Miré a la vieja apuntando, pero seguía igual que antes. Recién ahí observé al cuerpo que había volado varios metros y estaba tirado en medio de la calle. Le salía humo del pecho.

No podía tener más de cinco años. Su aspecto era como el de la vieja, descuidado y macilento. Los ojos abiertos mirando al cielo tenían la película opaca que caracterizaba a los dementes. Cinco años, no más. Hace dos, esa nena estaba aprendiendo a vivir y ahora era una más de las víctimas de la epidemia. Una más de mis víctimas. Saqué la cámara del morral, enfoqué la cara con pulso firme y pegué la vuelta a casa.

Al llegar me metí en el cuarto de revelado. Pasé la tarde ahí, pensando, pensando. Debajo anoté su nombre: Carolina, siempre quise tener una hija que se llamara así. Después la colgué con las demás fotos, en la pared dedicada a ellos, mi única compañía, los que me escuchan cuando estoy intoxicada por tanto alcohol que a veces juraría que me contestan, como si el whisky fuera el medium que me contacta con los fantasmas. Me arrodillo, les pido perdón y les explico por qué. Ellos son mis confesores en el infierno.

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  1. #1 por Vi el octubre 21, 2010 - 19:57

    UHHHHH!!!! Sabés qué? Además de parecerme buenísimo, me relaja. Hace dos días que intento sacarme el peso de todo lo que está ocurriendo, y no logro hacerlo literariamente. Vos lo lograste. Y de alguna forma, me sacaste esta angustia. Gracias!!!!

    • #2 por g. el octubre 21, 2010 - 20:00

      genial vi, me alegro!
      abrazo,

  2. #3 por Concha Huerta el octubre 22, 2010 - 4:33

    Un relato apocalíptico que me recuerda las novelas de McCarthy. Me llama la atención sobre todo el ritmo acelerado que le has impreso que construye muy bien la desolación de la protagonista. Un saludo

    • #4 por g. el octubre 22, 2010 - 14:58

      bueno, ya me han dado curiosidad sobre quién es el tal mc carthy, voy a tener que enterarme!
      el ritmo se dio practicamente solo, a medida que lo iba escribiendo en la hoja, me alegro de que haya funcionado.
      abrazo,

  3. #5 por chrieseli el octubre 22, 2010 - 11:54

    Concuerdo con Concha. Cormac McCarthy se escucha de fondo, como un soundtrack de esta escena con dotes fílmicos y avasalladoramente triste.
    Desconocía que te gustaba este género. Para ser una primera aproximación -digo, porque no he visto nada parecido en este blog- te ha quedado limpio y redondo. Enhorabuena.
    Un abrazo

    • #6 por g. el octubre 22, 2010 - 15:01

      uy, es mi género favorito, me encanta y me gustaria escribir más, solo que muchas veces no me siento a la altura y no quiero caer en los lugares habituales de este tipo de relatos.
      algo mas asi encontraras en alguna vieja entrada, pero no se si te gustara, fijate las cosas etiquetadas con “zombie”.
      abrazo,

  4. #7 por annefatosme el octubre 22, 2010 - 14:07

    Un retrato desolador que martillea el cerebro con sus frases cortas, su desnudez, hiriente como una bala y donde se huele un hedor a muerte. Me parece muy contundente y muy bueno.
    Un abrazo,

    • #8 por g. el octubre 22, 2010 - 15:16

      gracias anne, me gustan las palabras que se les ocurren para definir este relato, son cercanas a las intenciones que tuve al escribirlo, asi que algo funciono, je.
      abrazo.

  5. #9 por micromios el octubre 23, 2010 - 10:49

    El fragmento de la flema y el ritmo final me han impresionado. Un texto generador de desasosiego y tristeza. Diferente pero adaptable a la realidad actual.
    Salut
    La semana pasada vi I am a legend de FrancisLawrence con Willy Smith, todo el rato me la recordaba

    • #10 por g. el octubre 23, 2010 - 17:31

      bueno, si, esas son mis influencias, jeje.
      te confieso que todo empezo con la flema, vi algo asi en la calle, y me disparo el relato, que bueno que en esa parte en particular supe transmitir la sensacion, y qué bueno que lo notaste!
      abrazo,

  6. #11 por El Gaucho Santillàn el octubre 23, 2010 - 12:00

    Buen escrito.

    Me recordò a “Resident Evil”, (que lo jugaba hace tiempo) y a la peli “Soy Legiòn”.

    Triste el fina, pero acorde.

    un abrazo.

    • #12 por g. el octubre 23, 2010 - 17:31

      si si, como comentaba antes, el relato se inscribe claramente en el género, pero obviando el muerto vivo (o casi).
      abrazo, gaucho

  7. #13 por Almita el octubre 23, 2010 - 14:30

    impiadoso, emparentado con Gilgamesh, de algún modo o forma, o en mi mente se emparenta.
    Muchas gracias por compartirlo.
    Saludos y felicitaciones, excelente relato.

    • #14 por g. el octubre 23, 2010 - 17:32

      muchas gracias a vos por pasar, almita, y por las felicitaciones.
      abrazo,

  8. #15 por GUSTAVO el octubre 23, 2010 - 14:44

    excelente!
    Coincido totalmente con las anteriores comparaciones, agrego algo de EL ETERNAUTA, y la ùltima de Vigo Mortensenn que no me acuerdo como se llama.
    La frase final, dicha a si misma…buenìsima y desoladora
    Besos1

    • #16 por g. el octubre 23, 2010 - 17:34

      la ultima de viggo es The road, y es del autor que citan anne y tere en sus comentarios, asi que se ve que practicamente lo plagie al hombre, jejeje.
      ya me encargue el libro ese, justamente, para leerlo, porque el género me encanta.
      un abrazo, gus.

  9. #17 por Claudia Ibañez el octubre 24, 2010 - 13:14

    Pues yo te confieso que no soy aficionada al género, pero no me impide apreciar el relato. Muy bueno, y aunque he leído varios en otros blogs con este estilo, no encontré en el tuyo el lugar común: ese tono “esperanzador” de heroes dentro del caos y moralista sobre la humanidad perdida que solo se reserva al protagonista. Está bueno. Un abrazo!

    • #18 por g. el octubre 24, 2010 - 21:20

      gracias claudia! si si, los finales felices a veces no cuadran en un relato como este. es que yo creo que cuando una sociedad se aliena, nos alienamos todos, no hay forma de escapar a ese destino, y el final nunca puede ser feliz para nadie, ni para el protagonista de la historia.
      abrazo, gracias por leer!

  10. #19 por Ana Maria Banga el octubre 25, 2010 - 2:19

    Hija mia: Tantas peliculas y libro leidos cumplieron su cometido, podés dedicarte a la literatura fantática. muy buen relato

    • #20 por g. el octubre 25, 2010 - 10:52

      jejeje, gracias madre.
      beso

  11. #21 por María el noviembre 4, 2010 - 21:02

    Hola Ga! Tanto tiempo nena! Hace rato que te estoy leyendo y recién ahora tuve un tiempito para sentarme y brindarte mis más sinceras felicitaciones! He leídos varios cuentos de tu blog y realmente son de una calidad excelente… no esperaba menos de vos! jejeee. La próxima te paso la dirección del mío, ya que gracias al tuyo me decidí finalmente a armarme el propio y publicar una serie de cuentos, relatos y textos largamente postergados en mi pc… seguimos en contacto y espero verte pronto!! Besotes!

    • #22 por g. el noviembre 4, 2010 - 21:07

      en serio me decis que te di ganas de abrirte un blog??? que grosso, blan! a full, juntemonos, pongamonos al dia, y pasame por dio la dire e tu blog, asi leo.
      abrazo grande,

  12. #23 por Vi el noviembre 4, 2010 - 22:45

    Pst. La verdad, no quiero entrometerme, pero…a mí…a mí… bueno, también leer tu blog (que tanto me recomendó mi hermano), me animó a abrir el mío. Tenía tantos prejuicios a cerca de los blogs, que no podía, y después te leí y dije: al final está bueno. No son todos unos boludos. Y ahí empecé, bueno, tenía que decírtelo.
    Abrazo

    • #24 por g. el noviembre 4, 2010 - 23:05

      cheee, dejense de joder, que va a parecer que les pago!
      igual esta buenisimo, gracias por entrometerte. y tu hermano es grosso, no por haberte recomendado el blog, sino por tooodas las otras cosas que hace, je.
      abrazo,

  13. #25 por Vi el noviembre 4, 2010 - 23:29

    Es grosso, es grosso. Aunque está medio chapa, jejejejejejejejeje!!!!!

    • #26 por g. el noviembre 4, 2010 - 23:30

      esos son los mas grossos!

  14. #27 por Vi el noviembre 4, 2010 - 23:35

    Por supuesto que si!

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