el lado de la moneda.

La moneda cae y decide nuestro destino: quedamos del lado de adentro o del lado de afuera.

Es cuestión de suerte el lugar en el que nacemos, el contexto al que llegamos, el color de nuestra piel, la nacionalidad en el documento.

Somos inocentes en cuanto a esos azares de la vida, pero de ahí en más somos culpables.

Somos culpables si pedimos que se vuelvan a su país los que llegan acá con necesidad y sin papeles, sin reconocer que son nuestros hermanos y como tales se merecen mucho más que racismo.

Somos culpables si creemos que somos mejores porque tenemos trabajo y no tenemos la sensibilidad de entender que a veces el trabajo NO dignifica sino que humilla y degrada.

Somos culpables al creer que la causa de nuestros problemas son los demás, los que están arriba o abajo en la escala social.

Tenemos una responsabilidad inalienable: la elección moral. Y somos culpables cuando la elección moral es la aniquilación del otro.

Somos culpables si en lugar de comprender a los que vienen buscando una vida mejor, pensamos que lo mejor es sacarlos fronteras afuera. Las fronteras son líneas en un mapa. Somos culpables si pensamos que esas líneas nos hacen mejores o peores: otra vez, adentros y afueras ficcionales, inventados.

Somos culpables porque debería darnos vergüenza pensar en expulsar mientras se construyen enormes torres en grandes ciudades. Porque hay lugar para todos acá, aunque a muchos no les guste que todos signifique, realmente, “todos”.

Somos culpables si justificamos un sistema que repele y rechaza en lugar de exigir un sistema que incluya más, que facilite más, que tienda una mano a los que no tienen nada de nada.

Somos culpables si en vez de mirar para abajo con compasión y con piedad de la buena, esa que nace de querer un mundo mejor, miramos hacia arriba con envidia y deseamos ser como los que llegaron usando como escalones nuestras cabezas.

Somos culpables porque avalamos con nuestro silencio o nuestro apoyo a esos malnacidos que discriminan desde las casas de gobierno (que no son suyas, nosotros se las prestamos y se las podemos sacar).

Somos culpables, finalmente, de nuestra propia estupidez: no nos damos cuenta de que para los poderosos que cagan por la boca* (citando a un gran puteador argentino) la moneda siempre cae del mismo lado: el de ellos.

Bienvenidos al lado de afuera.

* unos pocos ejemplos de gente que caga por la boca: éste, ésta y éste. Ah, el último además tiene problemitas.

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  1. #1 por micromios el diciembre 13, 2010 - 18:45

    Sabes Gabi, en todas partes pasa lo mismo, solo tendrías que cambiar algunos nombres propios y procedencia de la inmigración.
    Buena reflexión.
    Salut

    • #2 por g. el diciembre 13, 2010 - 19:19

      si, ya se, por eso es medio desesperanzador.
      abrazo!

  2. #3 por chrieseli el diciembre 14, 2010 - 10:41

    Qué decirte? cuando es una tremenda verdad como esas verdades inapelables que no resisten ya tanto análisis.
    Pero sabes? la culpa es un sentimiento al que me resisto a dar crédito, no porque crea en la impunidad, ni porque sienta que podemos ir por la vida indolentemente. Simplemente creo que con culpa no se arreglan las cosas y tal vez esa ha sido la razón por la que nada ha cambiado.
    Un abrazo

  3. #4 por Claudia Ibañez el diciembre 20, 2010 - 12:40

    Me estoy poniendo al día con tu Blog, y a propósito de tu tema (y su por qué)…el otro día me agarrá con un “tierno ancianito” en una ferretería que defendía su “hay que fusilarlos a todos”…yo creo que somos responsables (culpables según la ocasión) de nuestro silencio, por avalar con él aquello con lo que no estamos de acuerdo…no hay que armar una ecatombe pero es increíble lo que se puede lograr con 4 razones bien explicadas, con tono calmado…es que hay valores humanos que son irrefutables y defender lo contrario te evidencia como un reverendo hdp lo que cual está bueno para saber con qué bueyes ara uno.
    Con tu permiso, te agarro una frase de este texto (y te cito) para el face. Un abrazo!

    • #5 por g. el diciembre 22, 2010 - 0:27

      toda tuya la frase, y como ya te dije, gracias por replicar. yo a veces pierdo la paciencia y en lugar de cuatro razones me gustaría echar cuatro puteadas por la falta de sensibilidad que veo en algunos, sobre todo porque, ya que la mayoría de nosotros estamos sumidos en la inaccion, lo minimo que podemos hacer es empatizar con los más necesitados, al menos eso.
      un abrazo,

  4. #6 por Fer el diciembre 25, 2010 - 0:16

    Genial, lo comparto!
    Ah, y escribís muy lindo 🙂

    • #7 por g. el diciembre 27, 2010 - 17:18

      gracias fer, bienvenida al blog.
      abrazo y feliz año.

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