los carteles.

Cuando empezaron a aparecer los carteles no llamaron la atención. Es difícil fijarse en una hoja blanca puesta de vez en cuando en el maremagnum de afiches políticos, publicidad de dentífricos blanqueadores, celulares, ofertas en tiendas de electrodomésticos y jeans imposibles de comprar.

Desde las marquesinas, desde las paredes, las palabras inundan las ciudades hasta saturar la vista y cansarla, hasta que se vuelven invisibles para los transeúntes en el afán de llegar a casa y esconderse en la televisión.

Eran hojas A4 impresas en impresora golpe, de esas que ya casi no existen. Estaban pegados con cola casera, la que se hace con harina y agua. Apaisada podía leerse, en diferentes tipografías, la palabra “AYUDA”.

AYUDA en Times New Roman

AYUDA en Arial

AYUDA en Garamond

AYUDA en Comic Sans

Era carnaval. Los fines de semana varias calles se cerraban al tránsito y se llenaban de gente que salía a observar los corsos y sus colores, gente un tanto aburrida de a ratos pero contenta de tener algo que hacer en la calle. Por orden del ministerio de espacio público, la cartelería de las avenidas en las cuales actuaban las murgas se removía todos los viernes. No la publicitaria, la que se pagaba, sino la otra, la subterránea, la de oferta de mujeres, clases de inglés con teléfonos troquelados o los volantes de picapica bajada cordón que no estaban clavados. Y también los inquietantes carteles de AYUDA.

Cada lunes por la mañana, estaban allí otra vez. Sólo en las zonas de corsos. Cada semana de carnaval lo mismo. Los empleados municipales a cargo de la faena de retirarlos comenzaron preguntarse – más para pasar el rato que por otra cosa – quién podía ser el que los colgaba con tanta diligencia y puntualidad.

Pasó el carnaval y pasaron los festejos. Las murgas se tomaron un descanso que coincidía con el principio de la cuaresma. Los religiosos iniciaron el milenario ritual hacia las pascuas.

Y los carteles cambiaron.

AYUDA POR FABOR NO PUEDO MAS

En Arial, Garamond, Times New Roman y Comic Sans, colocados cerca de los templos.

Los empleados, que siguieron limpiando fachadas – aunque no con la frecuencia de las semanas anteriores – se rieron de la falta ortográfica (aquellos que la detectaron) y no repararon en la desesperación evidente de la falta de puntos y comas.

Algunos, los más místicos – y de esos hay muchos cerca de las iglesias – creyeron leer una señal apocalíptica: un siervo que dios usaba como medium para dar un mensaje en el único lugar en el que podía hacerlo. Influenciados por la paranoia que comenzó a instalarse entre los que descolgaban los carteles, dos o tres municipales pidieron cambio de sector o licencia, alegando stress laboral porque habían comenzado a tener pesadillas sobre hombres o mujeres agonizantes pidiendo auxilio en hojas A4.

Después de pascua, los anuncios volvieron a cambiar. Esta vez nadie se rió.

SI NO ME AYUDAN BOY A MATARLOS A TODOS

¿Todos? ¿quiénes eran todos? ¿de qué se trataba la ayuda y cómo saber si la amenaza era real o la fantasía de un loco? Tal vez se tratara de un performer callejero, una instalación al estilo experimento social que tanto gustaba a los excéntricos autodenominados artistas, algún macabro intento de publicidad no tradicional.

Entonces intervino la policía, de mala gana y quejándose por tener que ocuparse de nimiedades cuado había tantas cosas importantes para ocuparse. Los investigadores siguieron el rastro de los carteles hasta la terminal de Retiro y de allí al barrio de Colegiales, donde se perdía a la altura de Zapiola y Conesa. Hicieron algunas preguntas por esas cuadras a vecinos que apenas abrían las puertas de sus casas al ver uniformados en la vereda. Nadie había visto nada. Ante la falta de evidencias el asunto pasó rápidamente al olvido.

Estudios post mortem arrojaron como resultado que el último cartel contenía una toxina nunca vista formada por varios químicos que utilizados en forma independiente hubieran resultado inocuos, pero que estaban presentes en la cantidad exacta para despedir un polvillo letal en el momento en que se arrancaban las hojas pegadas. Nunca se divulgaron los compuestos por temor a incentivar imitadores.

Murieron 150 empleados y alrededor de cien peatones que tuvieron la mala suerte de pasar cerca de ellos en el momento preciso en que el polvo se expandía por el aire.

SE LOS DIJE decían los carteles.

En Arial, Garamond, Comic Sans y Times New Roman.

La llamaron “La masacre de los municipales”. Nunca se encontró al culpable.

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  1. #1 por Alan Rulf el marzo 11, 2011 - 4:37

    Me ha encantado la entrada por su intriga y por lo que tiene de real. La mención de las tipografías me hacía sonreír. Y el final misterioso, abierto… Que cada uno imagine la historia que quiera, quién escribía los carteles y los pegaba tan sistemáticamente, por qué pedía ayuda y sin embargo no permitía que lo encontraran…

    Muy bueno.

    Saludos.

    • #2 por g. el marzo 11, 2011 - 13:59

      es que a veces los abiertos son los mejores finales. ningun final esta a la altura de las expectativas (hay honrosas excepciones, pero no se me ocurre ninguna)
      gracias alan por leer!
      abrazo,

  2. #3 por Concha Huerta el marzo 11, 2011 - 6:58

    Que modo más sutil de vengarse ante la impotencia de ser parte de las vidas anónimas y con problemas ortográficos. Quiza un diccionario era todo lo que necesitaba. Y que mala suerte los que pasaron mientras se extendía ese polvillo. Menos mal que a mi me pillo lejos. Un saludo

    • #4 por g. el marzo 11, 2011 - 14:02

      a mi por suerte también. es el tema de la ciudad, las grandes tragedias nos pasan desde lejos incluso si suceden a la vuelta de casa.
      abrazo concha.

  3. #5 por Vi el marzo 11, 2011 - 8:43

    Te queda muy bien este estilo. En otras entradas me pareció lo mismo, todo aquello que ocurre y en donde puede percibirse cualquier tipo de situación misteriosa y apocalíptica, junto con la descripción de varios grupos de personas a la vez. Como si estuviese visto desde un helicóptero, algo así. Una narración fluída y con ritmo.
    Disfruté mucho leyéndolo! Me encantó. (ni hablar de la palabra maremagnum , eh!)
    Para mí, era la V pidiendo auxilio y se vengó. (V de vendetta?)
    Abrazo

    • #6 por g. el marzo 11, 2011 - 14:03

      jajajaja, puede ser, puede ser.
      pasa que a mi me encanta el genero apocaliptico, soy fanatica, no me pierdo pelicula y hasta la peor pelicula sobre el fin del mundo me da ganas de verla. y ni hablar si es fin del mundo+zombies, ahi me vuelvo loca.
      te recomiendo si no la viste una pelicula que se llama “tomorrow, when the war began”. es australiana, a mi me gusto mucho dentro del genero.
      abrazo,

  4. #7 por catartik el marzo 11, 2011 - 19:25

    me sorprendiste! esa mezcla de lo “apocalíptico”, como dijeron por ahí, con los “municipales” y la cana con mala cara, ese realismo mágico argentino… muy bueno Ga

    • #8 por g. el marzo 11, 2011 - 21:34

      “realismo mágico”, ta bueno.
      abrazo!

  5. #9 por micromios el marzo 12, 2011 - 8:38

    El mensaje era el mensaje. No importa contra o para quien iba dirigido.
    Al final se salvó el mensajero.
    Buena trama.
    Salut

    • #10 por g. el marzo 13, 2011 - 13:16

      gracias carme, te confieso que no se aun si se salvo el mensajero o el emisor, pero creo que el señor de los carteles va a volver de visita de vez en cuando.
      abrazo!

  6. #11 por Nadia el marzo 13, 2011 - 13:12

    Me pregunto que clase de ayuda querría esta persona anónima que pegaba los carteles.. Aunque puede ser tranquilamente una metáfora de lo que pasa en la actualidad, en esta realidad.. muertes y catastrofes por todo el mundo mientras muchos preferimos hacernos los boludos y apagar la tele o cambiar de canal.
    Volviendo a la ficción..el tema de las faltas de ortografía no es un tema menor…menos mal que el último mensaje decía “SE LOS DIJE” y no “SE LOS DIGE”.
    En un momento me dió miedo.
    Muy bueno Gabi.

    • #12 por g. el marzo 13, 2011 - 13:15

      jejejeje. buenisimo que te haya dado miedo! no, porque nuestro personaje misterioso no tiene problemas de J-G. creo que esta es solo su primera aparicion, y que sabremos más de él en el futuro.
      abrazo!

  7. #13 por annefatosme el marzo 14, 2011 - 19:05

    Muy bueno! Me ha dado miedo, me ha recordado a un asesino madrileño, el asesino de la baraja y a los asesinatos que se cometían en la corte francesa impregnando las hojas de los libros y misales, que había que despegar con el índice y un poco de saliva, con un potente veneno. Me ha encantado.
    Un abrazo,

    • #14 por g. el marzo 16, 2011 - 20:05

      gracias anne, me diste curiosidad con el asesino de la baraja. despues voy a chusmear de qué trató eso.
      abrazo!

  8. #15 por blopas el marzo 17, 2011 - 18:09

    No pude evitar acordarme de las cartas con polvito de antrax que supuestamente “los terroristas” iban a mandar por correo desde Irak o donde fuera después de aquel 11 de setiembre. También así medio de refilón me acordé de El Nombre de la Rosa, del tipo que muere envenenado por la tinta con la que se había escrito un libro.

    Pero también esos carteles me recuerdan mucho a Facebook, un gran diálogo de sordos. Evidentemente, vamos progresivamente perdiendo la capacidad de escuchar.
    Saluti!

    • #16 por g. el marzo 17, 2011 - 21:29

      cierto, que paranoia. por facebook, no por las cartas de antrax, jejeje….
      salut blopas!

  9. #17 por Florencio el marzo 26, 2011 - 9:14

    Lindo de verdad , me gustó mucho , presentía un final distinto pero este me gustó. gracias.

    • #18 por g. el marzo 26, 2011 - 13:33

      gracias y bienvenido, florencio! contame qué final te imaginabas, por ahi podemos hacer una versión nueva.
      salut!

  10. #19 por chrieseli el abril 1, 2011 - 14:56

    Tiendo a pensar con más y más frecuencia que los grandes dramas que estamos viviendo los he leído en alguna parte, mucho tiempo atrás. Como si tal vez un editor desesperado pusiera ideas dramáticas en las mentes inconscientes y por algún gatillo escondido se hicieran realidad.
    Me gusta siempre la forma que vas hilando los acontecimientos.
    Un abrazote. He vuelto, espero para verte más seguido.

    • #20 por g. el abril 1, 2011 - 16:57

      me gusta que te guste y más me gusta verte de nuevo por acá, tere! espero publicar en breve así seguimos leyendonos, y espero ansiosa más de tus historias ciertas y no tanto.
      abrazo grande,

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