sísifo*.

*una interpretación personal, intuitiva y arbitraria de las primeras noventa páginas de El mito de Sísifo, de Albert Camus y de alguna otra cosa que leí por ahí.

Lo único que se puede hacer con la vida es intentar disfrutarla.

El absurdo que te rodea reafirma que no hay otra cosa. Disfrutar incluso el dolor y el sufrimiento. Suena contradictorio, pero no hay otra conclusión si te ponés a pensar no hay más que lo que hay. Es todo, amigos.

Ésto es lo único. Lo que está ahora. Mientras leés la palabra “leés”.

Por eso el dolor y el sufrimiento se deberían experimentar con el mismo ímpetu que la alegría y los esbozos de felicidad. Animarte a asumir que el disfrute tal vez esté en la intensidad de las experiencias y no en que el miedo impida que te atraviesen.

Saber distinguir la vida, de la tibieza de la vida. En el fondo ambas cosas son mentira. La irrealidad de la cueva hace posible el escape.

Hundirte en la oscuridad y salir a la luz siempre con los ojos abiertos. Sin paralizarte de susto pero con el corazón galopante de adrenalina.

Disfrutar cambiando el mundo o cambiando el enfoque, lo que te sirva funciona. Un cambio de percepción puede cambiar el mundo, si es colectivo.

Esto no es autoayuda, es más bien abandonar toda esperanza de trascender. Olvidarte de qué vas a dejar y pensar qué estás viviendo. No remarla, transitarla con la aceptación de la nada que te espera.

Tener pocas normas, pero abarcativas:

No joder al otro.

No lastimar con intención.

Entender esto: lo que creemos que los demás deberían ser o lo pensamos que nos merecemos es una construcción de sentido tan subjetiva que no puede sino ser inventada.

Algo así como releer el mejor de los diez mandamientos y quitarle la magia y la fantasía, que son las cosas que lo convierten en sometimiento.

La garantía de nuestra supervivencia como especie está en abrazar la lógica irrefutable de nuestra poca importancia: en tiempo y espacio somos menos que un microbio. La desgracia es tener un cerebro que dice lo contrario.

No te ausentes de acá y ahora, este segundo es la verdad. Lo que ya pasó está en tu cabeza, lo que viene tal vez no lo veas. Nadie está exento de morir en medio de la lectura del post de un blog cualquiera.

Andá a vivir y no te olvides de que somos malos, estamos locos, somos egoístas, somos una mierda. Es utópico, impensable, impracticable superar nuestros monstruos.

Por eso vale el intento. Y lo que puedas va a estar bien. En definitiva, lo último que se pierde no se pierde nunca.

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  1. #1 por Carolina el agosto 18, 2011 - 10:20

    “La garantía de nuestra supervivencia como especie está en abrazar la lógica irrefutable de nuestra poca importancia: en tiempo y espacio somos menos que un microbio. La desgracia es tener un cerebro que dice lo contrario.”

    Ahh, estamos en consonancia! acabo de escribir una especie de sucedáneo de este escrito. La belleza está en la intensidad de las cosas, incluso del dolor o de los ínfimos detalles de alivio, porque las “grandes cosas” murieron, no existieron nunca. A inventar se ha dicho.
    Qué lindo siempre la forma y el contenido de tus escritos.

    Abrazos de esos que doy yo.

  2. #2 por Juan Sebastián Olivieri el agosto 25, 2011 - 13:50

    …es más bien abandonar toda esperanza de trascender. Olvidarte de qué vas a dejar y pensar qué estás viviendo. No remarla, transitarla…

    Está muy bien. Lo que le pasa a toda enseñanza, a esta enseñanza, es que no acepta explicaciones lógicas hasta después de haberse aprendido. ¿Entonces qué esperanza nos queda? Nos queda desear que varios, ojalá muchos, se den cuenta a tiempo: ¡Cuánto más difutaríamos todos!

    Optimista sos más linda que pesimista.

    • #3 por g. el agosto 27, 2011 - 13:03

      totalmente, y de eso se trata ya que no hay otra cosa, no?
      abrazo,

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