babosas (el gatillo).

En tensión y a la espera. Gota de sudor que no ves y tampoco ves el arma que tenés en la cabeza. La que tiene un reloj atrás, ¿escuchás? Tic tac tic tac tic tac. Te juro que está ahí, detrás del percutor. Un poco a la derecha del mango. Prendete un cigarrillo más, total, qué va a pasar. Es sabio el saber popular y de algo hay que morir.

Claro que te creo, cómo no te voy a creer. Por qué me mentirías, me pregunto, si en realidad no tiene sentido mentirme. Pero incluso si me mentís, qué interesa. La verdad está hecha de un montón de mentiras mayores que no cuestiono, por qué cuestionaría una mentira pequeña más. Yo miento, tú mientes, nosotros mentimos. Como pasa con el gatillo que decimos que no vemos y parecemos de acuerdo en eso.

Somos la imagen de la derrota, no hay nada que hacerle, pero es reconfortante ver que no hay quien no esté igual que nosotros: todos por ahí disfrazados de persona, haciendo de cuenta que no se dan cuenta. A algunos les funciona mejor; es como la diferencia entre el caracol y la babosa. La invisibilidad del gatillo depende mucho de la posibilidad de tener el caparazón.

Sentiste un clic, ¿no? Yo también, pero no te preocupes que no es el definitivo, es uno más, pasa que ahora estás pendiente de la amenaza y pensás que en cualquier momento se dispara. Quedate tranquilo, el último clic no lo vas a sentir, vas a estar ocupado en otras cosas más importantes como desaparecer del mundo consciente.

No sé por qué te enojás conmigo cuando hablo así, no hay nada malo en las metáforas, son la única forma de representar la nada, el vacío, el cero. Las metáforas no sirven si comparás una flor con unos labios, pero son necesarias para esbozar lo inefable.

Igual no te hagas problema. Vas a irte de acá y vas a estar pensando en el gatillo, los caracoles, las metáforas y la muerte: en un rato se te pasa. Vos tenés un caparazón, sino ya hubieras visto el arma hace rato. Así nos pasa a las babosas.

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  1. #1 por MX el septiembre 6, 2011 - 22:21

    Me gusta la mugre. Me hizo acordar a la escena de “El Francotirador” de la ruleta rusa. Creo que algo así podría decir tranquilamente el Sr. Walken. Pero bueno, veo que escribí el comentario casi como Yoda, así que me retiro por la izquierda.
    Y a alejarse de los saleros!

    • #2 por g. el septiembre 6, 2011 - 22:23

      no vi el francotirador. pero puedo hacer el bailecito del video de los smashinh pumpkins mientras lo digo?
      ni sal ni azucar ni edulcorante. vamos por el sabor crudo de la vida.

  2. #3 por catartik el septiembre 7, 2011 - 0:19

    ay mamita, no me saques el cachito de caparazón que me queda… grossa. linda. y encima, mi amiga.
    abrazo de lobamrina.

    • #4 por g. el septiembre 7, 2011 - 0:21

      no, no, no te lo saques, que te queda lindo. grossa vos.}
      abrazo.

  3. #5 por Andy el septiembre 7, 2011 - 11:19

    Bueno, que dilema…Babosa o caracol, esa es la cuestión…Con lo que mis opciones se reducen a :

    1- arrastrada, cornuda y babosa si fuera el caracol (cosa de la que no estoy muy lejana)
    2- arrastrada, reptante y temerosa de los granos de sal (cosa de la que estoy cercana)

    Así que por mejor partido escojo, escuchar los gatillazos, sabiendo, como bien decis, que el único que no voy a escuchar va a ser el último.

    Comme d´habitude, un placer leerte.

    Abrazo (?)

    • #6 por g. el septiembre 13, 2011 - 1:22

      ojalá se eligiera, creo que todos querríamos ser caracoles.
      abrazo, ea!

  4. #7 por micromios el septiembre 10, 2011 - 5:20

    A la bala no le importa si eres babosa o caracol, lo único que tiene es prisa que ya hay otros a la espera apretando el gatillo.
    Salut

    • #8 por g. el septiembre 13, 2011 - 1:21

      tal cual, carme, la bala no lo toma como algo personal y tampoco deberíamos nosotros.
      abrazo,

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