hormigas (los consuelos).

La mayoría de las cosas son para mandarlas a cagar.

El trabajo, por ejemplo. Que te paguen por hacer algo que no tenés ganas de hacer, todos los días. Y que lo hagas porque claro, la guita no viene mal. El sistema es lo que no funciona. Y en esto no puedo usar muchas metáforas, ni recurrir a ficcionalizaciones tranquilizadoras que hagan pensar que estoy hablando de alguna otra cosa. No. La verdad tiene que ser dicha en el llano, desde el llano, para que el sonido se propague lo más posible, para que no pase que alguien no entienda o no se de por aludido.

Está todo mal. Esto no funciona y no podemos seguir así. Y si seguimos así – que es lo que pasa porque somos cobardes – tenemos que odiarnos. Despreciarnos, escupirnos en la cara. Al menos ese gesto de humanidad.

Para decir ésto no puedo buscar la forma bonita o elegante, tengo que decirlo así, como viene, como sale. Es el problema de tener tan claro que todo esto que nos rodea es una mierda. Te tenés que despreciar por resignarte, te tenés que odiar por agachar la cabeza. Aunque sea tenés que hacer eso, ya que no vamos a hacer la revolución porque es mucho trabajo y ya bastante trabajo tenemos y cuando no trabajamos queremos descansar y escribir en un blog y mirar televisión y pelotudear en Internet y jugar al futbol y hacer yoga, porque nos merecemos un descanso que para eso nos deslomamos.

En el fondo es todo lo mismo, por eso en este blog van a seguir apareciendo cosas y usted señora va a seguir mirando a Julián Weich y sintiendo algo parecido a la calentura entre las piernas, esa que ya no se acuerda porque se resignó a que en realidad el sexo no era gran cosa. O usted, señor, que paga sus impuestos y trabaja para mantener a la mina que tiene de sirvienta (perdón, a su esposa) y a los vagos de sus hijos que van a ser seguramente tan honestos y tan morales como usted y van a aceptar los latigazos y se van a quedar pelados y echar panza y tampoco la van a poner mucho porque quién tiene ganas de ponerla cuando está cansado de ser sometido todo el día todos los días.

Y está bien: flacos son los consuelos pero son suficientes para usted y para mí, que sigo tipeando y con cada letra me desprecio un poco más y me encojo de hombros porque soy la última de las hormigas de un hormiguero tan multitudinario en el que cabemos ustedes, yo, aquel otro idiota que cree que subirse a una lancha es cambiar el mundo o los que piensan que revolución es acampar en una plaza pero están en contra de salir con las antorchas y prender fuego todo porque en realidad es lo único que sería correcto hacer para empezar de cero.

Eso sí: no pretendan que me sume a la vanguardia, o que renuncie a mi trabajo, o que me juegue por un ideal. Lamentablemente estoy demasiado adaptada a esta porquería que nos tocó en suerte y no ambiciono más de lo que tengo, dos factores que me vuelven tan pero tan igual a usted, persona que mira televisión al menos dos horas por día, que me dan ganas de barajar y dar de nuevo, para ver si en la próxima mano me puedo enojar en serio y usar el enojo para aniquilar todo. Tengo las palabras, pero es mentira que las palabras son espadas. Las palabras son palabras y si les tuviéramos menos miedo nos daríamos cuenta de esa realidad tan pero tan simple.

Al menos – como bálsamo anoréxico de alivio – yo me desprecio.

¿Y usted?

Anuncios

, , , ,

  1. #1 por catartik el septiembre 21, 2011 - 22:27

    de tus textos reflexivos y guerreros, me parece que es el que más me gusta. la conciencia de ser hormiga en un hormiguero, la conciencia de que las palabras sólo son eso, la conciencia de la sumisión y de que el desprecio es un signo con el que nos humanizarmos.
    me saco el sombrero, la remera, lo que quieras.
    y te abrazo.

    • #2 por g. el septiembre 21, 2011 - 22:33

      si reflexionara, no escribiría estas barbaridades.
      qué cosa la conciencia, no?
      te abrazo yo también.

  2. #3 por Viviana el septiembre 21, 2011 - 22:55

    y mirá, vos decís que no vas a hacer la revolución, pero yo creo que la revolución tienen que ver con esto. Es día a día. O qué? no es pensando y reflexionando la forma? No es segundo a segundo? O vamos a creer que un día nos armamos y salimos a los tiros? No, nada es así, todo, absolutamente todo se va gestando día a día. Y saber de antemano que uno es una hormiga, es un laburo de años de pensar y pensar, eso lo sabés. Y yo también.
    Genial tu forma de expresarlo, como siempre.
    Hormiga!
    Abrazo!

    • #4 por g. el septiembre 21, 2011 - 23:05

      hola hormiga! es que a mí me mata la ansiedad, viste, y quiero todo todo todo ya.
      abrazo para vos!

  3. #5 por Cine Braille el septiembre 21, 2011 - 23:27

    Vos al menos lo escribiste: el que meramente te lee se siente un escalón todavía más abajo.
    La solución la tenían los náufragos de la Isla de Gilligan (vieja serie de los 60 repetida mil veces) y los boludos se pasaron la serie entera buscando volverse. Traeme la Magnum del abuelo, traeme.

    • #6 por g. el septiembre 21, 2011 - 23:29

      nah, no hay diferencia, me parece.
      yo llevo la magnum pero no me apuntes a mí eh!
      abrazo.

    • #7 por g. el septiembre 21, 2011 - 23:30

      nah, no hay diferencia, entre el que lo escribe y el que lo lee. yo soy una convencida de que todos lo saben. lo mío es el registro de lo obvio.
      yo llevo la magnum pero no me apuntes a mí eh!
      abrazo.

  4. #8 por acidcaramelo el septiembre 21, 2011 - 23:41

    “Vos al menos lo escribiste: el que meramente te lee se siente un escalón todavía más abajo.”

    No lo pudo haber dicho mejor.
    Felicitaciones gabi, tenés todos los recursos de escritura que me faltan, te los sacaría con un sacacorchos.

    • #9 por g. el septiembre 21, 2011 - 23:43

      callate, mirá las cosas que decís. vos tenés lo que a mí me falta, no sé sinceramente que podrías querer de mí. igual si querés los intercambiamos y te re cago mal.
      abrazo,

  5. #10 por Juan Sebastián Olivieri el septiembre 22, 2011 - 14:47

    Los cuatro primeros párrafos me envalentonaron. Pero desde el quinto, desde: “…Y está bien: flacos son los consuelos…” te acobardaste.

    ¿Qué te pasó? ¿Te olvidaste que en el segundo párrafo, en el climax de tu energía, decías: ” Está todo mal. Esto no funciona y no podemos seguir así…”?

    No sé…estaba por acompañarte en la cruzada. Ya me veía prendiendo fuego el planeta, ¡Me estabas convenciendo!
    Y cuando miro pa’l lao, ¡Zaz!, ¡No está más Gabriela!

    ¡Así no flaca!, ¡Si vamo’a hacerla, la hacemos bien!

    ¡Linda!

    • #11 por g. el septiembre 22, 2011 - 15:06

      jejeje, es que soy cobarde (como creo que queda claro en el post). y sí, está todo mal, pero no le veo mucha solución. quizas es como dice vivi en un comentario, paso a paso, con palabras, no de golpe.
      eso sí, si un día me envalentono te aviso, ya que estás dispuesto a acompañarme en la cruzada. siempre esta bueno tener aliados.
      abrazo,

  6. #12 por blopas el septiembre 29, 2011 - 23:46

    Llegar tarde a un post tiene costos infinitos. Me encanta el comentario de CineBraille, sin ir más cerca. Yo creo, al igual que él, que el hecho de pensar y escribir te eleva por sobre nosotros. Sí. Y yo, al menos, no quiero un ‘arma tu propia historia’. Digo, en el sentido de que siempre busco que la historia me lleve, que el escritor proponga, diga, grite y patalee (si fuera o fuese necesario). Como decía Almafuerte: “Que muerda y vocifere vengadora, ya rodando en el polvo tu cabeza.” Ciertamente creo que existe ese escalón entre escritor(a) y lectores, y lo celebro.
    Luego, “saber de antemano que uno es una hormiga es un laburo de años de pensar y pensar” (chafado de Viviana Chapa) me hace reflexionar acerca de cuándo parar de pensar. Es decir: ¿hemos de parar de pensar para poder decir que ya somos hormigas? ¿O el pensamiento es un órgano continuo que mientras haya aire seguirá soplando nuevas ideas? Porque entonces nunca terminaríamos de ser hormigas. Seríamos otra cosa, o mezcla de cosas, masas informes. No sé. Indeterminación. Diagrama de Venn vacío. Tal vez eso fuera útil para evitar la sumisión que dice catartik: si no somos hormigas, si no somos nada, entonces no nos pueden dominar.
    Qué se yo. Tengo que llegar antes.
    Felicitations.

    • #13 por g. el septiembre 30, 2011 - 0:15

      estos comentarios que dejás y me dan ganas de seguir y escribir otro post más…
      seamos lo que seamos, lo que la imaginación dicte que somos, sugiera, proponga, determine, nunca dejemos de pensar.
      abrazo grande, y llegá cuando quieras, siempre sos bienvenido.

  7. #14 por Mariano el octubre 13, 2011 - 19:25

    No me acuerdo si Zapata o Pancho Villa decía que las canciones (le preguntaban por “la cucaracha” me parece) no hacen una revolución pero que las revoluciones se fortalecen con las canciones, o sea que cuando llegue la revolución tus líneas servirán.
    Por otro lado el mundo se ha achicado para la mayoría de mortales que no somos ni astronautas, ni exploradores de la fosa de Atacama, ni escaladores de los ojos del Salado. No quedan espacios o aventuras reales a nuestro alcance. Se terminaron las enormes estepas para atravesar a grito pelado cuál Genghis Khan o Alejandro conquistando cada galope, Colón no está reclutando tripulación.
    Nos han civilizado y nos han quitado la épica, nos adaptamos, somos humanos. Sobrevivimos en cárceles, encerrados bajo tierra, en un box, vendiendo servicios por teléfono como máquinas, parece que nos vamos a hartar, pero no nos hartamos. ¿Debemos adaptarnos o debemos morir? ¿Los inadaptados se mueren automáticamente? ¿Quiénes son más felices? ¿Qué felicidad es más grande?
    Si hiciéramos la revolución qué buscaríamos, no vivir como ahora vivimos, pero cómo haríamos nuestras vidas después de la revolución (¿buscaríamos cómo en google? ¿preguntaríamos por el celular a algún gurú? ¿construiríamos una aldea hippie con paneles solares? o ¿sería todo estilo Mad Max?).
    Me resisto a conformarme con una vida sin ninguna épica, sin aventuras, sin poder por lo menos mentir una mitología. Ignoro si resistirse es útil o si es hasta contra natura pero la wikipedia de Colón es bastante menos que descubrir América.

    • #15 por g. el octubre 13, 2011 - 20:07

      primero, estoy abrumada con tus comentarios. gracias totales. segundo, voy a pensar en esa frase de quién sea que la dijo. puede llegar a ayudarme con su optimismo realista (existe eso?). lo demás, adaptarnos o morir, qué decirte, moriremos de todas maneras, así que la eleccion es más a adaptarnos o marginarnos, y qué tema la marginación que puede acelerar la muerte. o no, quién sabe y no es importante en la gran historia del universo. si hiciéramos la revolución, todo sería lo mismo, por lo cual no tengo ni idea de qué hacer, salvo joder lo menos posible a los otros (que sería mi máxima de vida) y tratar de que los otros nos jodan lo menos posible (que sería un deseo). no dañar, es un mandamiento y todo. más que la revolución, deberían inocularnos a todos una dosis de empatía para que al menos nos podamos aceptar y no lastimar. claro que ahí ya hablaríamos de evolución más que de revolución, no?
      yo también ignoro si resistirse es inútil, pero me parece que salvo a la muerte, con todo lo demás, la resistencia (aunque sea mental, ahí el consuelo) es la única posibilidad de épica que queda para las hormigas.
      salut, me quedo pensando.

  8. #16 por Mariano el octubre 13, 2011 - 21:11

    Hay otro significado que me pareció que iba tener tu texto habiendo leído sólo el título. La fábula o la enseñanza o la herramienta pedagógica de la hormiga y la cigarra. La hormiga previsora entra en una rutina, en un sistema de ahorro estival para tranquilidad invernal. Parecido a los mortales de aquí, que trabajan varios meses para tomarse las vacaciones de verano (justo en tiempos opuestos de la hormiga). La cigarra en cambio disfruta cuando puede y sufre cuando no puede disfrutar.
    Me gustaría ejercer la actitud cigarrezca ecualizada al máximo. Nada de felicidades de cajita feliz, quiero carcajadas oceánicas de piratas sanguinarios en medio de la tormenta. Felicidades a lo bestia (supongo que conllevarían también tristezas y angustias a lo bestia, pero ¿quién sabe si existe esa simetría?).
    No tengo el valor de tirar al tacho las poquísimas cajitas felices lindas que me cruzo, aunque las abro protestando.
    Es un consuelo escuchar (poquísimas veces me ocurre) a los otros corsarios en medio de la tormenta huracanada azotando a carcajadas órdenes para mantener hinchadas las velas, así a lo bestia. Por estos días hay mucho silencio en las aguas que recorro.
    Voy leyendo tus textos y hacen resonar algunas palabras e ideas en mi cabeza. Te agradezco que los hayas publicado en el blog y que además tengas un espacio para dejar comentarios.

    • #17 por g. el octubre 13, 2011 - 21:18

      tengo un cuentito viejo que es sobre eso: la cigarra y las hormigas al revés y como la cigarra lleva a las hormigas a cambiar la cabeza. no me acuerdo el nombre, anda por acá perdido. me alegra que resuene, me honra y me permito recomendarte a otros corsarios, sobre todo los de acá al costado, donde dice “cofradia del psicofango”. son otros que hinchan las velas y que te pueden hacer compañía.

      • #18 por Mariano el octubre 14, 2011 - 9:53

        Gracias Gabriela (me pareció ver que te llamaban Gabi en algún comentario) voy a ir viendo los enlaces que me indicaste.

A %d blogueros les gusta esto: