actividad práctica n° 3 del taller de autoconocimiento estricto.

Ingredientes:
un cuchillo
un serrucho
una aguja de punta curva
una tenaza
una aguja de tejer
dos espejos
un carrete de hilo fino
un carrete de hilo grueso
un reloj de arena
un balde con agua fría
una libreta y un lápiz

Tome el cuchillo, no hace falta que esté afilado o desinfectado. Córtese desde el nacimiento del estómago hasta el hueco que se le forma antes del cuello. Aségurese de que el corte sea profundo y permita sacar las tripas hacia fuera. Deje el cuchillo al alcance y agarre las tripas. Contémplelas mucho tiempo, hasta que no sean tripas y se empiecen a parecer a otra cosa. Una reja antigua y oxidada por ejemplo, o la parte de adentro de un televisor. Guarde las tripas, acomódelas de forma que no molesten al cerrar, no hace falta que queden igual que antes, eso es a elección y obsesión. Ahora extraiga los pulmones, observe en qué estado se encuentran. Pruebe inflarlos para chequear que no tengan pinchaduras. Deles una lavada de agua fría, cinco minutos en el balde bastarán, así cuando los reponga tendrá la sensación de respirar aire fresco. No se confunda, fíjese de reubicar cada uno en su lugar, derecha e izquierda. Prosiga con las manos: arránquese una uña. Evalúe el grado de dolor antes de arrancar las demás, ¿es el dolor que esperaba? ¿es mayor o menor?. Establezca un método: arranque solo las uñas de los extremos, o las del medio, o alterne. Ahora un pie: córtese el dedo pequeño, párese e intente caminar. Pegue unos saltos. Si lo logra, ese dedo es innecesario; tírelo a la basura previo secado en microondas. Siéntese, y abra la mano con la palma hacia arriba. Serruche la superficie de un dedo a gusto (se recomienda el dedo mayor de la mano inútil) desde la base hasta la punta. Utilice la tenaza para separar las venas. Cuéntelas. Sepárelas por grosor y átelas en grupos de modo que formen racimos alrededor de las falanges. Déjelos abiertos y libres simulando flores. Repita el procedimiento en una pantorrilla a elección, tenga en cuenta que será necesario el hilo grueso para anudar los racimos. Luego, inserte la aguja de punta curva en la oreja, atraviese el conducto auditivo hasta llegar al oído medio. Revuelva hasta enganchar algo, sáquelo y usando el reloj de arena como cronómetro, adivine de qué se trata. Chequee la respuesta en Google. Si es correcta, ponga el órgano en su lugar y continúe el autoexamen. Si no, vuelva a extraer hasta acertar. Ya casi terminamos: arme un telescopio con una mano (como un puño laxo), colóquelo delante de un ojo. Haga foco. Con la ayuda de los espejos (colocados como si fueran pan de sanguche y usted el jamón), posicione la aguja de tejer en la cabeza, a la altura del hueso parietal correspondiente. Tome impulso y péguese un cabezazo contra el espejo trasero con la fuerza suficiente para romperlo y lograr que la aguja le atraviese hueso, cerebro y llegue al ojo, haciéndolo salir disparado hacia delante. Atrápelo en el puño telescopio. Use el espejo sano para observar la parte interna. Anote en una libreta pequeña cuántos colores hay detrás de la cornea. Lubrique el ojo a gusto y reinsértelo en su cavidad. Pestañee varias veces. El ojo se amoldará solo. Con el cuchillo cercene ambas comisuras de los labios: un lado hacia arriba, el otro hacia abajo, dependiendo del ancho disponible en las mejillas. Utilice un pedazo del espejo roto para ver la máscara del teatro. Llore de risa y llore de pena. Cosa con tanza. Anude hacia dentro. Deje cicatrizar. Repita el ejercicio una vez al mes.

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  1. #1 por blopas el octubre 1, 2011 - 17:00

    ¿Una vez al mes? Bueno. es cuestión de probar. Al fin y al cabo se supone que es para bien. Claro está que con las mejores intenciones se pueden cometer errores irreparables. O al revés: si no lo hacemos ¿qué hemos de esperar salvo empeorar y deslizarnos en ese tobogán encerado directamente al hoyo? Y si ocurre que al abrirnos nos damos cuenta de que el ojo no tiene colores, que el alambrecito no saca nada del canal auditivo, ni siquiera un gramo de cera vieja, que no podemos llorar ni de pena ni de risa, que las venas están resecas como el útero de una yegua vieja, que los dedos son duros y que no se dejan cortar y que quedan doliendo, que la sangre derramada no vuelve al cuerpo y que se nos acabó la tanza la última vez que inflamos un globo, entonces entenderemos que la vida se nos fue al carajo. Al menos jodamos a los deudos y no paguemos el cajón por adelantado.

    • #2 por g. el octubre 1, 2011 - 17:20

      eso, que lo paguen ellos, qué tanto.
      lo del alambrecito es cuestión de hacerlo lo más dentro que se pueda, lo peor sería, creo, lo de no llorar. yo digo que como todo ejercicio, va mejorando con la práctica. a la larga, todo debería funcionar más o menos según las instrucciones. y ahora te dejo que se me soltó uno de los racimos de la mano y estoy desparramando venas por el teclado.
      abrazo!

  2. #3 por Andy el octubre 1, 2011 - 18:28

    Y es un darse vuelta uno mismo como si fuéramos un pullover… Como si pudiéramos deshilacharnos mes a mes y cual Penélope , volver a tejernos nuevamente para rompernos el mes próximo. Este escrito me remitió a muchos lados: al amor (cuándo no?) , al dolor (cuándo no?) y, finalmente, a la reinvindicación de sentirse vivo adentrándose con paso incierto, a la muerte.

    • #4 por g. el octubre 3, 2011 - 22:16

      lo que hacemos todo el tiempo, tejernos y destejernos.
      abrazo, penélope!

  3. #5 por Viviana el octubre 1, 2011 - 19:16

    Buenísima metáfora sobre lo minucioso del autoconocimiento. Pero, a mi forma de ver y vivir, absolutamente necesario.
    Igual, lo de la aguja en el conducto auditivo me dolió, eh!
    Abrazo!

    • #6 por g. el octubre 3, 2011 - 22:17

      ah, sí, pero cuando lo hacés ni se siente ni se escucha.
      abrazo!

  4. #7 por Cine Braille el octubre 1, 2011 - 19:48

    La vi. Es Terminator 1, Schwarzenegger frente al espejo.

    • #8 por g. el octubre 3, 2011 - 22:18

      uh, sí. no me sonó en el momento, pero es verdad. hasta la vista, baby.
      abrazo.

  5. #9 por Gilda Manso el octubre 1, 2011 - 20:31

    Mmm, yo creo que mejor seguiré practicando el autoconocimiento estándar, por decirlo de alguna manera: quemarse la cabeza, sacarse el corazón, darle martillazos, etc. Pero todo metafóricamente, claro. Que no por ser metáfora jode menos. Aunque lo de contemplar mis tripas me resulta tentador; soy muy narcicista.

    • #10 por g. el octubre 3, 2011 - 22:19

      esa la foto de avatar!
      contemplar las tripas es una experiencia que todos deberíamos atravesar. metafóricamente, claro.
      abrazo gi.

  6. #11 por micromios el octubre 2, 2011 - 17:34

    Despues de cortarme el nacimiento del estómago hasta donde nace el cuello, perdí la concentracion y no pude seguir. Creo que no soy muy buena para esto del autoconocimiento pero al menos disfruto con tus textos.
    Salut

    • #12 por g. el octubre 3, 2011 - 22:21

      bueno, algo es algo y es un ejercicio que se va haciendo por partes, no conozco a nadie que lo haya podido completar a la primera.
      abrazo, carme.

  7. #13 por Larabi el octubre 3, 2011 - 12:09

    puede el algo o el alguien, conocerse realmente a sí mismo? Decimos que eso es lo que nos separa de las fieras? Pero estamos capacitados realmente para conocernos? Si otro ser o personaje superior a nosotros nos mirase y contemplase nuestras elucubraciones sobre nosotros mismos, ¿ no pensará igual de lo que pensamos acerca de la contemplación de si mismo del atún? ¿Qué sabrá el atún sobre el desmenuzado?

    • #14 por g. el octubre 3, 2011 - 22:22

      no, creo que nadie puede. y la pregunta del atún, buenísima. me imagino a los atunes en círculo reflexionando acerca del sentido de su existencia y su función de alimento en lata.
      abrazo, don larabi.

  8. #15 por Laura Busheé el octubre 6, 2011 - 12:11

    ¿tendrás un video con el paso a paso?… tengo miedo de equivocarme 😛

    • #16 por g. el octubre 8, 2011 - 22:10

      laura, hay videos, por supuesto. te los podemos mandar a domicilio con un manual explicativo por un módico importe.
      gracias por pasar y bienvenida al blog, ahí estuve chusmeando el tuyo y me gustó.
      salut!

      • #17 por Laura Busheé el octubre 10, 2011 - 12:52

        genial, me quedo más tranquila… Espero que el envío esté incluido en el módico importe…:)
        Gracias por la bienvenida y por la visita a mis burbujas de humor 🙂

  9. #18 por Mariano el octubre 13, 2011 - 17:03

    Al final de todo autoconocimiento mensual, terminamos siendo un montón de achuras putrecibles. El hardware con vencimiento de nuestro software engañador.
    Dicen unos libros que el asunto del profundo conocimiento anatómico lo usan los budistas para eliminar el deseo sexual, cada budista caliente se concentra con su software en el hardware de la chica o chico de turno y así se enfría.

    • #19 por g. el octubre 13, 2011 - 17:10

      yo creo – entre nosotros – que somos un montón de achuras putrecibles todos los días. en cuanto a los budistas, esos pibes saben, eh.
      bienvenido al blog, mariano, salut!

      • #20 por Mariano el octubre 13, 2011 - 17:41

        Somos un montón de carne viva (eso evita que nos pudramos). Incluso las ideas, las angustias, los recuerdos son básicamente sustancias químicas navegando en una esponja adiposa de curvas y contracurvas.
        Nos podemos tentar en creer que la combinación de todos estos pedazos babosos son más que la suma de las gelatinas individuales, algo más sublime por ahí.
        Tu texto remite a que el autoconocimiento es doloroso pero debemos observarnos con rigor y honestidad (por eso no se escucha quejido). Casi siempre el conocimiento nos hace humildes, lo digo como un montón de tripas con aspiraciones.
        Me gustaron los textos que leí hasta ahora (la novelista de supermercado y el curso de autoconocimiento). Agradezco la paciencia con mis disquisiciones.

      • #21 por g. el octubre 13, 2011 - 17:45

        puf, podés creer que tu análisis así tan claro del texto no me vino a la cabeza? es normal cuando uno escribe no darse cuenta de qué escribe, pero siendo un texto sobre autoconocimiento, qué paradoja.
        me gustan estos comentarios pensados, está bueno que te tomes el tiempo de discurrir sobre los textos, así que yo te agradezco a vos y sos bienvenido a hacerlo en lo que leas acá, están buenas las devoluciones lúcidas.

  10. #22 por Laura Busheé el octubre 13, 2011 - 18:27

    Mi estimada g., las reflexiones de mariano no me vinieron en el manual que me enviaste, y ahora me siento un poco perturbada….
    Increíble lo que muchas veces uno transmite sin ser conciente de ello…

    • #23 por g. el octubre 13, 2011 - 19:18

      viste? muy grosso. y muy muy paradójico como ya le dije a él.
      abrazo,

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