la gran novela nacional.

La historia no es importante me dice el muy hijo de puta mientras prende un cigarrillo y corre con la mano el humo de la primer pitada. Yo pienso si clavarle el abrecartas o volver con un revolver cargado, vaciárselo en el pecho y meterle el último tiro en la frente.

Descarto lo del abrecartas por poético. Odio la poesía, me parece de un esnobismo intolerable, con sus alegorías y abstracciones y su tendencia a esconderse detrás de las palabras para ocultar la verdad.

Acá estamos este forro y yo. Él con la seguridad que le dan esos estantes llenos de obras publicadas y los premios que recibió por ellas. Hay tipos que no necesitan comprar un descapotable y éste es uno.

No sé para qué le mandé mi obra. No sé por qué hago las cosas que hago a veces, esa parte mía que necesita el puto reconocimiento. Claro, me cago de hambre. Necesito una mano para salir del pozo y dejar de trabajar en el supermercado. Ayer me peleé con una vieja. Decía que le estaba robando veinticinco centavos. En general no me importa lo que dicen esas viejas que te cagan el día porque saben que en cualquier momento se mueren. Son esas que se mandan en las colas de bancos y supermercados a los gritos, que se horrorizan si ven dos putos, que se quejan del gobierno, del clima, de los hijos que no las van a visitar (lo bien que hacen, si me preguntan a mí), de las mujeres de hoy, de los hombres de siempre, del estado del tomate y el precio de la yerba mate. Pero ayer yo tenía un día difícil: le empecé a gritar que se metiera los veinticinco centavos en el orto mientras le revoleaba las monedas que agarraba en la registradora. La vieja no hablaba, claro, era esa clase de gente que es brava hasta que alguien la pone en su lugar y la manda bien a la mierda, después solo puede balbucear. Estoy segura que le di algo de qué hablar durante todo el día, qué digo el día, el mes, a esa conchuda que solo debe mirar telenovelas y programas de chimentos. Vieja chota. No digo que yo haya hecho bien, menos que menos cuando le gritaba que ella no sabía quién era yo y que la iba a denunciar con nombre y apellido en mi nueva novela. Al pedo, esas minas lo único que leen es el diario, entienden la mitad y la entienden como quieren. No corresponde develar mis planes y mis ambiciones a los ignorantes, es preferible guardarlos, tenerlos para mí hasta que se concreten, pero cuando me enojo no me mido y ahí está: apercibimiento en el supermercado, el señor Chan que me mandó a laburar al depósito y si hay algo peor que lidiar con hijos de puta diferentes todo el día es lidiar con Herminio, el encargado, que además no para de mirarme el culo.

Como éste, que no para de mirarme las tetas. Me sonrío. Los tipos son todos así: básicos, sean empleados de un supermercado chino o escritores ultrapremiados. Me siento mal, me quiero ir, no quiero escucharlo más con sus veleidades de intelectual legitimado, como si la legitimación lo pusiera encima mío. Es una forma de cojerme, claro. Así estoy: ellos son todos iguales y yo siempre en la posición del que está abajo recibiendo las órdenes que en realidad son pijazos. Un día las mujeres vamos a hacer la revolución y ahí van a ver. Ojalá en ese momento tenga alguna amiga. En lo posible una que no se haya ido con mi marido.

Lo importante, declama éste infeliz mirando al techo, buscando las palabras, viendo la forma de no decirme lo que piensa sino lo que se espera de un tipo de su talla, lo importante en serio es el cómo. Yo le quiero decir que ya lo sé, que mi cómo es lo que tiene ahí delante, esas 2.456 páginas con la gran novela nacional. Pero me callo, cierro un poco los puños y escucho: Yo creo que el tema en tu novela es el formato, claro. Qué con el formato, pregunto. Cagón. Me va a negar la posibilidad de la fama, los laureles y yo sé que lo hace por pura envidia. Jamás podría escribir algo así. Jamás podría alcanzar mis niveles de profundidad y sordidez, mi interpretación cruda de la realidad. Él es un artista de mierda, y yo, yo soy Dostoievski. Quién sabe si comprendió siquiera el veinte por ciento – no pido mucho – de lo que digo. Estoy a punto de escupirle la cara ya que no lo puedo matar. Así haría un poco de justicia por los que reman, sufren, no llegan a ninguna parte. Los que no tienen un sillón de cuero en el que echarse detrás de un escritorio de caoba que es más grande que mi cama. Los que ven como la vida se diluye en las góndolas de todos los supermercados-cárceles del mundo. Los malditos. Los marginales. Los renegados. En nombre de todos ellos, voy a escupir en la cara de este hombre y en ese acto simbólico reivindicaré a todos los que estamos sometidos a los designios de un grupo de facinerosos que nos dejan la gloria fuera del alcance de…

El formato es fabuloso, me dice. El formato es lo impactante. No la historia. Te voy a ayudar a publicarla. Hace mucho tiempo que no leía algo tan, tan…

Su voz se mezcla con la mía y no logro frenar el primer impulso del escupitajo antes de decodificar el mensaje. Largo un escupitajo débil que me cae en una teta, seguido por un ataque de tos tan intenso que siento que no se va a terminar nunca. Me limpio la saliva con la mano e instintivamente la llevo al pantalón que se humedece. Ahí, en mi pierna, yace el proyectil destinado a ese hombre que me palmea la espalda y pregunta si estoy bien y si quiero agua.

Es un reflujo, digo como puedo. Sin pensar pido disculpas y pienso que serán las últimas disculpas que pida en la vida, que ahora sí, ahora todos van a tener que pedirme disculpas a mí por hacerme esperar el momento en que mi novela, la gran novela nacional, se publique y todos la lean y hablen de ella, y ya no tenga que cargar cajas y pueda operarme el culo para que cuando lo miren, vean algo que al fin sea digno de ser mirado.

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  1. #1 por >O< el octubre 8, 2011 - 23:02

    que excelente. que excelente. ¿sabés lo que tiene todo lo que escribís? una salvaje forma de perforarle las axilas y los pulmones a los lectores. muchas veces no te escribo porque me siento atrapado en la lógica miserable de alguno de los personajes que te habitan y que recreás acá. no sé si me explico. tus relatos producen desde la pequeñez de la historia una perspectiva del mundo que es absoluta, por lo tanto, imposible de esquivar. siempre el lector va a sentir la fatal atracción de querer ser y no ser uno o todos los personajes. me mata eso. yo ahora me siento un poco herminio, un poco cajera, un poco intelectual forro, un poco vieja conchuda, un poco dueño de supermercado chino. qué maestría tenés para hacernos revisar lo que somos y lo que no somos, y sembrarnos en el bocho la idea de que hay que tirar todo a la mierda de una puta vez. se me caen las babas cuando te leo, como cuando pienso en lo inalcanzable. y siempre termino con el pantalón húmedo.

    • #2 por g. el octubre 8, 2011 - 23:13

      uf, qué comentario áspero y genial y tan cercano a lo que quise decir que no sé qué decir más que gracias por la devolución.
      así que gracias.
      abrazo grande.

  2. #3 por Alicia el octubre 9, 2011 - 9:48

    genial Gaby, por muchas razones, técnica, verdad que se desnuda sin tapujos y vehículo para que algunos, como yo sepamos que no somos todos al mismo tiempo, que podemos ser de esa clase de gente que prefiere perderlo todo antes que le metan un dedo en el culo. Besos!

    • #4 por g. el octubre 9, 2011 - 17:07

      gracias ali, fue una explosión después de varios días de intentos fallidos. me alegro que haya salido algo que por lo menos se entienda.
      abrazo!

  3. #5 por Ramiro Arosteguy el octubre 9, 2011 - 14:02

    brillante! no puedo agregar mucho despues del comentario de >O< con quien coincido plenamente.

    • #6 por g. el octubre 9, 2011 - 17:06

      uf, che, posta? qué bueno que les guste, gracias.
      abrazo,

  4. #7 por Andy el octubre 9, 2011 - 14:58

    Bueno, estos cosos que comentaron antes que yo se robaron los adjetivos que quería ponerte…Brillante, genial y sinónimos. Y ahora que te leí en esta fase, no puedo menos que recomendarte (?) que leas a Elvira Lindo. Sé que su femenismo bien entendido va a gustarte. Y lamento mucho no ser amiga de ella, para recomendarle que lea tu post…que estoy segura lamentará en el alma no haberlo escrito ella. Sos grossa!

    • #8 por g. el octubre 9, 2011 - 17:05

      los “cosos” me están haciendo poner colorada. y a elvira lindo la buscamos en alguna red social, seguro está, y ya me la anoto para leer.
      gracias, querida, abrazo pa’ tí.

  5. #9 por catartik el octubre 9, 2011 - 17:00

    uff, algo pasó acá. esto tiene una solidez, una direccionalidad y un no sé qué que me impactó. ya sabés que me gusta tu escritura siempre, pero este post tiene una contundencia preciosa.
    medio que me pasa lo de al primer comentarista, uno se siente patéticamente “blando” después de leer esto…
    abrazo contundente, querida.

    • #10 por g. el octubre 9, 2011 - 17:04

      pasó que mi editor personal me tiró un poco de las orejas con algunos detalles y también pasó que estoy buscando mezclar estilos. me alegro, aunque no sé si me gusta tanto dejarlos blanditos.
      abrazo patético para vos.

  6. #11 por Concha Huerta el octubre 10, 2011 - 6:14

    Tienes una prosa que desgarra, con imágenes muy potentes. Desde luego el lector no puede quedarse impune ante tus relatos. Un saludo

    • #12 por g. el octubre 10, 2011 - 13:23

      gracias concha, está bueno, creo, que el lector no pueda quedar indiferente. para mí es el objetivo máximo.
      abrazo.

  7. #13 por Laura Busheé el octubre 10, 2011 - 12:54

    Aplausos 🙂

    • #14 por g. el octubre 10, 2011 - 13:23

      gracias laura!
      saludos,

  8. #15 por micromios el octubre 11, 2011 - 9:49

    Esta bien que la gente crea en sus posibilidades, mientras no se demuestre lo contrario todos podemos ser Dostoyevski.
    Excelente texto.
    Salut

    • #16 por g. el octubre 11, 2011 - 11:14

      claro, deberíamos acuñar la frase “dostoyevski hasta que se demuestre lo contrario” como un salto de fe.
      abrazo,

  9. #17 por Larabi el octubre 12, 2011 - 11:31

    el escupitajo que no fue y redundará en un culo siliconado…. para que entren nuevas pijas o miradas… porque el formato es lo impactante.
    Disfruté!!!

    • #18 por g. el octubre 12, 2011 - 18:01

      buenas estimado, podemos decir que fue un salivazo ahogado a tiempo, aunque nuestra pore protagonista tiene expectativas demasiado altas sobre su bodoque literario. si me pregunta a mí, hubiera sido preferible que el escupitajo llegara a destino, porque creo que ni el apoyo del escritor consagrado va a salvar a esta pobre miserable de su miseria.
      salute.

  10. #19 por annefatosme el octubre 12, 2011 - 15:54

    Qué fuerza, es un texto bofetada, sacude, transmite. Muy bueno. Espero que no seas como tu personaje que odia la poesía! Con que te sea indiferente me basta!
    Un abrazo,

    • #20 por g. el octubre 12, 2011 - 18:03

      gracias anne. no, mi odio hacia la poesía no es tal, es simple bronca porque no es un género en el que me sienta cómoda, ni que me salga muy bien. eso si, yo disfruto una buena poesía. en tren de confesiones a mi personaje le pasa igual pero lo disfraza de manifiesto porque es una pobre mina, lamentablemente.
      abrazo,

  11. #21 por monologueado el octubre 15, 2011 - 13:16

    mencanta leerte

    • #22 por g. el octubre 15, 2011 - 13:23

      bienvenido, estimado! gracias, siempre es bueno que alguien disfrute de lo que uno hace, da placer.
      ahí estoy chusmeando sus cuadros, muy buenos.
      salute.

  12. #23 por Cine Braille el octubre 16, 2011 - 23:13

    Qué bueno.

    • #24 por g. el octubre 16, 2011 - 23:19

      gracias estimado, abrazo.

  13. #25 por Juan Sebastián Olivieri el octubre 18, 2011 - 9:11

    Gabriela, esto, esto es lo mejor de vos. Sabelo.

    • #26 por g. el octubre 18, 2011 - 13:50

      ey, gracias juan sebastián.
      abrazo,

  14. #27 por Andy el octubre 22, 2011 - 13:32

    solo quiero ver si moderas…borra esta porqueria de comentario, eh

    • #28 por g. el octubre 22, 2011 - 13:37

      nop. ahora queda. lalala.

  15. #29 por Webber el octubre 24, 2011 - 20:49

    que excelente. que excelente. ¿sabés lo que tiene todo lo que escribís? una salvaje forma de perforarle las axilas y los pulmones a los lectores. muchas veces no te escribo porque me siento atrapado en la lógica miserable de alguno de los personajes que te habitan y que recreás acá. no sé si me explico. tus relatos producen desde la pequeñez de la historia una perspectiva del mundo que es absoluta, por lo tanto, imposible de esquivar. siempre el lector va a sentir la fatal atracción de querer ser y no ser uno o todos los personajes. me mata eso. yo ahora me siento un poco herminio, un poco cajera, un poco intelectual forro, un poco vieja conchuda, un poco dueño de supermercado chino. qué maestría tenés para hacernos revisar lo que somos y lo que no somos, y sembrarnos en el bocho la idea de que hay que tirar todo a la mierda de una puta vez. se me caen las babas cuando te leo, como cuando pienso en lo inalcanzable. y siempre termino con el pantalón húmedo.
    +1

    • #30 por g. el octubre 24, 2011 - 22:12

      gracias don. bienvenido.

  16. #31 por blopas el octubre 27, 2011 - 18:33

    Dejé pasar 30 comentarios para poder decir “+1”. No, mentira, llegué tarde, para variar. Igual, nobleza obliga, hay que felicitar a >O< porque no es fácil abrir el juego y se despachó con un comment casi para el New Yorker. Bueno, pero hasta ahora no hice más que esquivar conitos como Juan Román.

    A medida que iba leyendo iba tomando en mi cabeza una idea que terminó de definirse cuando escribí "Román". En realidad, dos. La primera es el bla bla de la felicitación por el texto, y me refiero a bla bla algo que diga lo mismo que los grosos comentaristas anteriores, pero con otras palabras. Digamos, escribir algo así como que en tus párrafos encontré el costado femenino de Chinaski y la ambición orgullosa de Silvio Astier. Pero debería decirlo mejor, ya que al releerlo me sentí un sommelier que halla frutos rojos, canela y ajíes de calahorra en un pinot noir joven e impulsivo. Otra forma sería decir que en este texto sí funcionan tanto la historia como la forma… No, viejo. Así no vamos a ningún lado, a menos que desée que la policía bloguera me encierre y me ponga cadenas. Tal vez con decir que me encantó… Sí, creo que así está bien. Ciertamente es lo que siento: "Me Encantó".

    Y ahora sí, la idea. Se me ocurrió que ahora quería escribir algo en colaboración con vos. ¿Pensabas que era una idea más brillante? No, esas aparecen cada muerte de obispo. Cuando se solucionen las cosas entre el Gringo y La Lucecita, después de que con MX escribamos "FIN" en el último capítulo de nuestra saga y nos emborrachemos por Constitución, tal vez…

    Má sí… ¡felicitaciones!

    • #32 por g. el octubre 27, 2011 - 18:36

      y a eso lo único que se puede contestar es sí, claro, cómo no, encantada y un honor. aunque con sí alcance. espero estar a la altura de tu actual coequiper.
      abrazo

  17. #33 por chrieseli el febrero 1, 2012 - 14:43

    En un tiempo no muy lejano, se me llenaba el alma de valentía cada vez que leía tus historias. Después abandoné este ejercicio por razones que no vienen a cuento, pero hoy me encuentro frente a frente contigo y no puedo dejar pasar la oportunidad de alabar la contundencia de tus frases, el hilo de la historia que conduces, que lleva de la mano, lenta y atolondradamente al lector (yo en este caso) hasta hacerlo caer de bruces en tus remates ya legendarios.
    Me sorprendes nuevamente G y te lo agradezco. Me llenas el corazón y la cabeza de las voces que trato de esquivar con torpeza y te lo agradezco, y también te agradezco por seguir siendo, a pesar del tiempo y la distancia, aún la misma G que me remece con sus historias.
    Comentarios de tu genialidad veo que son muchos y me sumo humildemente y, como se me había hecho una costumbre que casi olvido, hoy me saco el sombrero y los guantes y te aplaudo de pié.

    • #34 por g. el febrero 1, 2012 - 14:50

      ay mujer, me hacés emocionar.
      tere, sean cuales sean las razones, se te extraña, se extrañan tus historias y tu músicalidad, y ojalá algún día decidas volver. ahí estaremos mis personajes y yo, listos para leerte.
      abrazo grande, huelgan los aplausos.

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