gusanos (las angustias) II.

El problema no es que vivir mate, el problema es que vivir daña. El problema no es la inseguridad sino las rejas: enrejá todo lo que quieras, igual te vas a morir. Hoy, mañana, en diez años. Un chasquido. Una chispa. Un ratito. Un suspiro. Todo lo que se enciende se apaga. Pero en el medio, en ese microsegundo que ocupás en el universo, te llenás de moretones primero, de heridas después, de escaras al final. Te comen los gusanos incluso antes de muerto, ¿o qué te creés que es el cáncer? ¿qué te creés que es la angustia? La angustia es ese momento en que sentís a los gusanos que te carcomen desde adentro hacia fuera. La angustia es ver el futuro de tus entrañas, el destino de tus tripas, la oscuridad y el abismo. El problema no es el final, el final es la consecuencia de la biología. El problema son las veces que no te diste cuenta que lo único que importa son las heridas y las marcas, el mapa que se traza en tu piel y en tu memoria. Tu memoria que fue blanca y después se volvió ruido y conciencia. El problema es que por miedo a no dañarte te confundas, y te olvides de que no importa qué tanto intentes mantenerte en pie, te vas a caer igual. Que busques no lastimarte y encuentres no vivir hasta que te mueras y desaparezcas, hasta que los gusanos que te comen ahora en ese agujero que no sabés dónde ubicar, los fantasmas de los gusanos futuros, se vuelvan tangibles y te devoren y ya no estés ahí para poder defenderte.

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