Que si Facebook es de la CIA. Que si es una herramienta de control.
Son las nuevas conspiraciones, las nuevas teorías del panóptico.
Bueno. Supongamos que Facebook es de la CIA.
Aceptemos por un momento que es una base de datos para controlar nuestros gustos y consumos.
Si sabemos eso, o lo creemos – es más una cuestión de fe que otra cosa, ya que es incomprobable -, ¿entonces por qué motivo nos declaramos revolucionarios en facebook?
¿Cuál es la razón por la cual uno se “hace fan” de una “causa”? – dos conceptos que jamás deberían juntarse, pero que hoy son moneda corriente para una masa de estúpidos que no saldrían a defender con la vida ninguna de esas propuestas que tan compulsivamente apoyan en el mundo virtual -.
La respuesta es sencilla, aunque desagradable: todos los días miles de personas opinan apasionadamente sobre asuntos que muchas veces ni siquiera terminan de entender, porque no se preocupan por investigar de qué se trata ni por ir más allá, porque lo que más les interesa es que todos sepan cómo piensan.
“Así pienso yo. Éstas son las cosas que apoyo, éstas son las cosas en las que creo, éstas son las cosas que quisiera cambiar del mundo si no estuviera tan ocupado posteando boludeces. Porque esto me angustia, y quiero que todos lo sepan, para que vean qué persona sensible, preocupada por el otro que soy. Si un solo delfín en Dinamarca sufre una muerte horrible, yo voy a indignarme muchísimo, tanto, pero tanto que voy a postear mi indignación. Si creo que el 11 de septiembre fue un trabajo interno, me voy a sumar a la página, para que todos se enteren de que yo no como vidrio, y no creo todo lo que dice el poder. Si. SI. Soy un loco bárbaro”.
Ahora bien, ¿usted no se puso a pensar que si Facebook realmente fuera de la CIA darle ese uso es como darles el dato para que lo vigilen y lo vengan a buscar?
¿Acaso usted cree que si el Che Guevara hubiera tenido Facebook, se hubiese hecho fan de la página “Basta de represión en Bolivia”?
NO. Estaba muy ocupado haciendo, contrariamente a usted y a los millones de quedados que como usted pasan el día viendo qué acotan los demás para coincidir o discrepar. Es hora de que lo sepa, a los otros no los motiva a escribir su inteligente reflexión, aportar y enriquecer a un comentario o a un link suyo. Lo hacen por lo mismo que usted.
Egoísmo y paja mental.
Nadie que adhiera a causas en Facebook quiere cambiar realmente el statu quo. Simplemente quieren ver quien es el mejor, el más inteligente, el más comprometido con la realidad. No hay nada más enojoso que ver competencias de angustia existencial, ¡en Facebook!.
No podemos saber cuál es la finalidad última de una red social. Pero en función de nuestra conducta en ella sí podemos confirmar – una vez más – que somos idiotas.
Que el 98% de la humanidad es entre bastante pelotuda y muy imbécil. No son datos chequeados, están basados en la más pura y simple observación.
Es una realidad lamentable que ya no podemos eludir, si queremos vivir al menos los últimos años que nos quedan como especie en forma digna.
Asi que dejemos de culpar a Facebook, a la CIA, al Gobierno que nos corresponda, a las corporaciones, por estar hundidos en la mierda.
No podrían nada contra nosotros, si no fuéramos unos completos y absolutos imbéciles que tomamos una herramienta creada buscando contacto y diversión y la convertimos en catalizador ante nuestra absoluta falta de coraje para modificar nuestro entorno.
Piénselo la próxima vez que se entusiasme con algún discurso de pacotilla y esté a punto de presionar el botoncito “hazte fan”.
No se mienta. Si lo único que es capaz de hacer es eso, entonces no le molesta tanto.

